(Caracas, 4 de diciembre de 2020). –  El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de Salud (OMS) declaró la enfermedad de COVID-19 como una pandemia, la cuarentena fue una de las medidas que implementaron los gobiernos de múltiples países para proteger la salud y la seguridad de sus ciudadanos, y así contener la propagación del virus. Sin embargo, en torno a este control preventivo existen ciertas preocupaciones por los efectos negativos que puede causar en los individuos.

En Venezuela, el 13 de marzo el gobierno de Nicolás Maduro decretó cuarentena a nivel nacional. Después de 8 meses de confinamiento los niños y adolescentes están sintiendo los daños a causa de la cuarentena ¿esto representa un verdadero riesgo para su salud mental? La realidad es que sí, este período de aislamiento les está pasando factura a los más pequeños de la casa.

Las condiciones que acompañan a la pandemia incluyen consecuencias a nivel psicológico en niños y adolescentes, puesto que, supone un cambio repentino en sus rutinas preestablecidas.

Para la investigación, el portal de noticias Eclipse encuestó a 40 padres de niños y adolescentes de edades comprendidas entre 5 y 12 años, para determinar las implicaciones psicológicas a causa de la cuarentena.

 

 

Sin duda, el mundo también cambió con la pandemia y las personas se adaptaron a esta nueva forma de vida; sin embargo, los menores de edad forman parte de una población especialmente vulnerable a la hora de desarrollar problemas psicológicos y las circunstancias en las que se han desenvuelto desde hace meses pueden dejar secuelas importantes.

Los niños y adolescentes están expuestos al miedo de contagiarse, uno de los mayores daños del confinamiento son las preocupaciones excesivas sobre la salud, lo que puede limitar el funcionamiento de éstos cuando pase la pandemia. De igual manera, tras la ausencia prolongada de la escuela, podrían repuntar los casos de rechazo escolar. La educación a distancia también forma parte de la nueva rutina dentro de los hogares, no todos los estudiantes pueden tomar la enseñanza online de la misma manera, es relativo, debido a que dependen de varios factores.

 

 

Además, la cuarentena afectó el entorno familiar, lo que muchas veces se puede ver reflejado en la conducta de los niños y adolescentes, ya que los padres y cuidadores están cargados de estrés debido a las dificultades que ha traído este proceso, por lo tanto, su interacción con los niños puede verse afectada.

El psicólogo especialista en trastorno de ansiedad y depresión, Gerardo Velásquez, asegura que esta situación puede ser el disparador de alteraciones en el comportamiento, reacciones de ira, frustraciones, miedos y conductas obsesivas; “generalmente es el adulto quien le transfiere sus miedos y obsesiones a su hijo, por las cosas que ve y habla acerca de la pandemia y por el modelaje en sus comportamientos”.

Algunos de los factores negativos que impactan directamente en esta etapa, según Velásquez, es la falta de interacción con sus pares, la socialización les permite adoptar formas de ser, actuar y vivir frente a determinadas situaciones; igualmente el espacio para la recreación, los niños y adolescentes tienen más energía y requieren actividades al aire libre para su proceso de crecimiento y desarrollo cognitivo; asimismo, no cumplir con estructuras diarias como los horarios para el estudio, el descanso y las responsabilidades puede generar cambios de humor, acompañado de peleas con sus familiares. “La mayor dificultad de este asunto está en que los padres no están preparados para lidiar con esto” manifestó el psicólogo.

 

Consecuencias y cambios presentes durante el aislamiento

El estudio sobre las Implicaciones psicológicas en niños y adolescentes determinó que el (82,5 %) han tenido cambios en su comportamiento, esto representa 33 de 40 representantes encuestados.

Es común durante este período de aislamiento notar que los niños y adolescentes tienen un mayor número de rabietas y desobediencias o hay un incremento en la rebeldía. En el caso de los niños más pequeños se pueden presentar miedos y pesadillas.

La encuesta respondida por los padres arrojó que (52,9 %) de sus hijos ha presentado desmotivación, (11,8 %) insomnio, (55,9 %) ansiedad y (20,6 %) trastornos de alimentación.

 

 

Sin embargo, los efectos del encierro en los niños y adolescentes pueden variar dependiendo de la personalidad, de su estado emocional (previo al encierro), su nivel de actividad y el ambiente general en el hogar.

A diferencia de los adultos la soledad en niños y adolescentes no representa un riesgo importante, sin embargo, el psicólogo Gerardo Velásquez señaló que lo que pueden sentir es falta de atención, sobre todo si sus padres trabajan y no pueden integrarse a la nueva estructura. “Ese es el peligro que puede surgir. Ellos requieren atención y la van a reclamar, aunque sea enfermándose o con reacciones emocionales inapropiadas”, dijo el experto.

La sobreinformación y el uso de la tecnología en niños y adolescentes

Un factor clave que incide de forma negativa en esta nueva rutina dentro de la casa es la sobre exposición a las noticias y a contenidos inapropiado para los menores de edad.

Constantemente en los medios de comunicación se difunde información sobre la pandemia, los efectos negativos de la enfermedad, el número de fallecidos a causa de la Covid-19, los avances de la vacuna, entre otros temas relevante para efectos del coronavirus. Es importante que los padres regulen este tipo informaciones, en vista que, algunos menores se interesan por lo que acontece actualmente, sin embargo, no es necesario que los padres los hagan partícipes de todo lo que ocurre.

 

 

La encuesta comprobó que 29 de los 40 niños y adolescentes seleccionados para el estudio se interesan por lo que esta sucediendo, lo que representa un (72,5 %), mientras que los 11 jóvenes restantes (27,5 %) no sienten interés por saber lo que está pasando actualmente.

Sin embargo, es necesario resaltar que ya los niños y adolescentes tienen acceso a la tecnología y pueden acceder a cualquier material sobre la situación; por ello, los profesionales en el área recomiendan a los padres controlar el tiempo que sus hijos utilizan aparatos como tabletas, celulares y computadoras, además de supervisar su uso.

No obstante, la encuesta realizada concluyó que el (57,5 %) de los padres no controla la cantidad de tiempo que sus hijos usan la tecnología, a diferencia del (42,5 %) que señaló que sí lo hacen.

 

 

Recomendaciones para mitigar los efectos negativos

Algunas de las recomendaciones que sugieren los especialistas es establecer rutinas diarias, así sea estando dentro de los hogares, de esta forma,  los niños y adolescentes pueden organizar sus días y no sentir tanta incertidumbre alrededor de este período. De acuerdo con la encuesta realizada, el (60 %) de los padres señalaron que durante el confinamiento han elaborado un plan de actividades para sus hijos, el (40 %) restante no lo ha hecho.

La tarea más importante la deben llevar los padres o cuidadores en el hogar. El especialista en trastornos depresivos y ansiedad, Gerardo Velázquez planteó que es necesario crear la dinámica perdida, organizar el tiempo del representante es crucial para incorporarse en actividades con el niño, tanto de estudio como de recreación.

 

 

Velásquez instó a los representantes a estar muy alertas en cómo manejan sus conflictos ahora que el niño pasa todo el día con ellos, por ende, está muy expuesto y por sí mismo no puede hacer nada para contrarrestar la situación. “Yo insisto, que este es el mayor riesgo emocional para el niño, debido a que, en condiciones normales, él pasa gran parte del día en el colegio o en actividades recreativas; mientras que sus padres pasan menos tiempo en casa” aseveró el especialista.

Además, es necesario fomentar la comunicación en el hogar, los padres deben destinar tiempo de su día para interactuar con sus hijos, de esta forma saber cuales son sus preocupaciones y miedos, un punto importante de este aislamiento es el contacto con los familiares y amigos, normalmente los niños y adolescentes también se preocupan por el riesgo que corren sus abuelos y las personas mayores de su entorno familiar, por ello los expertos sugieren el uso de la tecnología para reducir la preocupación y el sentimiento de aislamiento.

 

 

Los niños y adolescentes se encuentran lidiando con un cambio general de todo lo que conocen, es un período extremadamente sensible y cualquier factor puede impactar en su desarrollo, cabe destacar, que puede dejar aspectos tanto positivos como negativos en su vida; los menores se están adaptando a esta nueva rutina sin clases presenciales, alejados de sus compañeros, amigos y familiares, sin poder realizar sus actividades extracurriculares y sin salidas recreacionales, es decir todo su entorno cambió de un momento a otro.

 

 

El (87,5%) de los padres consultados por el equipo de Eclipse, mencionaron que la dinámica familiar sí cambió y el (12,5%) señaló que no, por lo tanto, 35 de 40 niños y adolescentes han visto variación en su rutina dentro del hogar, sin embargo es vital señalar que los más jóvenes suelen adaptarse y readaptarse con facilidad, sin embargo es necesario tener las condiciones favorables y herramientas necesarias para llevar este proceso con normalidad, como mantener un buen entorno familiar, fomentar la comunicación y elaborar planes diarios con los horarios para las actividades.