El Mundo: Venezuela, acorralada

El endurecimiento de las sanciones impuestas por EEUU al régimen de Maduro abre una nueva vía en la presión de comunidad internacional para que el dictador venezolano abandone el poder y pueda reinstaurarse la democracia. Más allá de los excesos verbales de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Trump, que habló de un “club de Estados canallas”, en el que estaría Venezuela junto a regímenes como el iraní o el norcoreano (potencias que suponen una amenaza mundial por su potencial nuclear), lo cierto es que, pese a estar reconocido por medio centenar de países, Juan Guaidó no ha logrado movilizar de forma efectiva a la oposición, forzar la renuncia del Gobierno y convocar elecciones.

 

Maduro sigue controlando férreamente los resortes del poder militar y represivo y se mantiene con vida gracias al oxígeno que le proporciona el comercio de petróleo con países como India, China o Rusia. Hacia ellos, y hacia el resto de empresas de cualquier nacionalidad que mantengan algún tipo de relación mercantil con un “gobierno corrupto”, se dirigen especialmente estas sanciones. La UE ya ha manifestado su oposición a la aplicación extraterritorial de unas medidas restrictivas que, además, argumentan los países comunitarios, son “unilaterales”.

EEUU aseguró que las sanciones no afectarán ni a la comida ni a las medicinas y ese debe ser el límite. Ha de garantizarse que en ningún caso las medidas afectan a una ciudadanía empobrecida y que carece de los alimentos básicos para la subsistencia. La asfixia económica del régimen supone acorralar a los autócratas, pero no debe llevarse a cabo a costa de la población venezolana.

 

 

Con informaciòn de El Mundo