(Caracas, 28 de octubre de 2020).- Durante los últimos meses en Venezuela los derrames de petróleo en Amuay y Cardón, en el Complejo Refinador Paraguaná, no han parado. Al contrario, es un tema que cada vez es más común. Las costas de Falcón y Zulia se han visto afectadas continuamente por este terrible hecho.

Eduardo Klein, director del Laboratorio de Sensores Remotos y Análisis Geoespacial del Departamento de Estudios Ambientales de la Universidad Simón Bolívar, ha sido un constante informante a lo largo de 10 años en el país. Frecuentemente da a conocer los hechos a la comunidad venezolana e internacional. Su cuenta de Twitter ha sido un canal de comunicación para transmitir novedades respecto a esta situación, lamentablemente cada vez son más recurrente sus reportes.

El experto enfatizó en la gravedad de los derrames de petróleo ocurridos entre las refinerías Amuay y Cardón, por ser continuos. Klein, además precisó que estos desbordamientos pasan inadvertidos, puesto que las mareas lo llevan al norte, a mar abierto y de esta forma se pierden pasando por debajo de la mesa, aunque es una situación de alerta por su gravedad. Este hecho no causa mucho revuelo, puesto que nadie se entera por su ubicación geográfica.

En lo que va de año, han ocurrido al menos seis derrames petroleros en Venezuela. El mal estado de las refinerías del país, que están funcionando a medias, pone en riesgo las costas venezolanas ante la amenaza de nuevos accidentes petroleros, reseñó Runrun.es.

Esta situación tiene un impacto inmediato en el ambiente, en la fauna y en los propios habitantes que viven cerca de las playas afectadas, la vida de los pescadores se ve perjudicada en gran medida por las secuelas que traen consigo un derrame petrolero. Adicional a esto, la economía en general del país también sufre las consecuencias de este hecho.

Eduardo Klein, indicó que en lo que va de año El Palito sufrió derrames cada dos meses. En otro sentido, reportó que la maquinaria que depura los compuestos no se encuentra operativa, por lo que genera más contaminación, ya que no cumple con los parámetros mínimos para la atención de eventos: contención, recolección, seguimiento.