La conexión a internet es la preocupación más importante de la familia venezolana, sin eso, sumado a un sin fin de disyuntivas sociales que afectan la presencia de sus hijos en sus deberes escolares, es el dilema más grande de los padres, además de los maestros, que se ven perjudicados por las persistentes fallas de comunicación y la ausencia de sus alumnos.

Las clases impartidas de manera virtual, durante la pandemia, es una de las medidas implementadas para evitar la propagación de la COVID-19, sin embargo, están llenas de deficiencia en los servicios básicos (electricidad e Internet), improvisaciones y carencia de los recursos o dispositivos tecnológicos en los hogares, esto sin duda forman un panorama poco prometedor para los alumnos, padres y maestros a cargo de impartir sus cátedras.

 

El periodo 2020-2021 suponen un gran reto para el sistema educativo venezolano, que se encuentra en crisis desde hace años.

El abogado y coordinador del Programa de Buen Trato de Cecodap, Carlos Trapani, informó que el más reciente estudio que realizaron sobre las clases online, a raíz de la pandemia, determinó que 72 % de la población califica de deficiente el programa.

Por Unión Radio

Asimismo, otro punto desfavorable para la educación de los jóvenes venezolanos es la ausencia de una supervisión apta en su proceso educativo a distancia, puesto que no todos los padres están capacitados para asistir y acompañar a sus hijos. Tomando en cuenta que algunos de ellos deben trabajar para cubrir las necesidades básicas de su familia, es por lo que hay muchos niños que se encuentran solos durante este camino virtual.

Por otra parte hay docentes que también tienen estos mismos problemas, muchos asisten a sus instituciones respectivas a impartir clase, con el fin de tener una buena señal de internet, evitar problemas con la luz y poder cumplir con los alumnos, padres e instituciones donde laboran para la formación de una nueva generación de venezolanos.

 

La pregunta seria: ¿Qué tan preparados estarán los alumnos al terminar su período educativo?

Lo cierto es que los docentes no tendrán un diagnóstico claro que les permita evaluar lo que realmente aprendieron sus estudiantes, en qué condiciones se desenvolvieron sus clases en el hogar y con cuales herramientas contaron para recibir sus actividades a distancia. Es un gran dolor de cabeza para la sociedad.