Según los reportes del régimen de Maduro, los casos por Covid-19 están controlados en Venezuela. Además, ha reiterado una y otra vez que han tomado las medidas necesarias para detener la pandemia. Otra afirmación es que los centros de salud están abastecidos con las condiciones adecuadas para atender a los contagiados… una vil mentira que se acaba de desmantelar.

En horas de este lunes, CNN reveló al mundo verdadera historia, la situación atroz que prevalece en los hospitales de Caracas a raíz de la pandemia. Esa verdad que nadie contó antes por temor. Pero hoy salió a la luz: Son muchos más los casos y las víctimas por coronavirus. El país vive un escenario más sombrío de los que muchos imaginan. ¿Estás preparado para la realidad?

De acuerdo con la información detallada por Isa Soares, de  CNN, el interior de los hospitales más grandes de Caracas está derrumbándose. Las imágenes impactantes develan una faceta deteriorada, sin luz ni agua.

Un trabajador del hospital los Magallanes de Catia, que prefirió permanecer en el anonimato, dio a conocer que las tuberías de los baños se encuentran obstruidas. Los espacios tienen pésimo olor, al punto de ser “insoportable”. Además, constató que no cuentan con los suministros médicos adecuados para tratar el virus. Así es la atención “especializada” que el gobierno ofrece a los pacientes.

“Está vacío porque aquí no hay nada, no hay insumos, no hay cómo tratar a pacientes, no hay luz, está todo destruido, los baños están tapados y no hay agua… los pacientes no se mueren de su malestar, ellos mueren por la contaminación aquí”, expresó la fuente.

Se observa una sala neonatal intensiva, con la periodista Soares sosteniendo el bombillo por la falta de electricidad. Ante este panorama, los médicos también escasean. Incluso en la morgue, la muerte llega con escasez. No hay presencia de patólogos. Una verdadera pesadilla.

Por otro lado, el reporte confirma que los números de casos son mucho más elevados de lo que el régimen admite. Son contadas las pruebas, sin dejar a un lado la lentitud del proceso. Por esta razón, los pacientes se mantienen en moteles por semanas, azotados por el severo control gubernamental, a la espera de los resultados.

Como consecuencia de esta escabrosa situación, una gran suma de venezolanos prefieren sobrevivir al Covid-19 en silencio, dentro de sus casas, asumiendo el más alto de los riesgos, pero con la mínima esperanza de resguardarse en un refugio “seguro”.

Con Información de La Patilla