Hay muchos obituarios sobre la presidencia de Donald Trump. Y, sin embargo, el muerto no quiere darse por enterado.

El difunto –desde el punto de vista electoral– continúa pataleando, resistiéndose a reconocer su situación –Joe Biden le ha derrotado– mientras apela a teorías conspirativas y fraudes que solo parecen estar en su imaginación.

Cuenta Cervantes que Don Quijote recuperó la cordura en el lecho de muerte. Descubrió entonces que las novelas de caballería eran eso, fantasías.

Pero Trump sigue cabalgando contra ese molino llamado Joe Biden. Jamás un paso atrás ha sido su consigna vital y no va a cambiar ahora a los 74 años.

Rompiendo la normas del fair play , se ha negado a conceder la victoria al presidente electo. De esta manera, Trump no hace más que aplicar la estrategia voceada durante meses. Solo podía perder por las trampas y la corrupción.

Durante mucho tiempo ha denunciado que los votos por correo no deberían ser válidos, sabedor de que los demócratas iban a utilizar este recurso de forma masiva, como ha ocurrido, en prevención contra la pandemia.

Salvo él y su entorno, nadie duda del funcionamiento del sistema. Hasta hoy no ha habido más fallos que en otras ocasiones.

“He ganado estas elecciones, por mucho”, tuiteó el sábado, una vez que se confirmó que Biden será el 46.º presidente Estados Unidos. Por supuesto, Twitter etiquetó el mensaje de erróneo.

Burla por una rueda de prensa de Giuliani en un Four Season: era una jardinería entre un ‘sex shop’ y un crematorio

A Trump la noticia le pilló jugando al golf. Esa era su jornada golfista número 209 en su mandato, según el cómputo de Mark Knoller, corresponsal de la CBS en la Casa Blanca, 104 más que Barack Obama, al que en su momento criticó por ocioso.

Este domingo regresó al campo, después de otra ristra de tuits. “Pensamos que son ladrones, las máquinas de las grandes ciudades son corruptas. Esta es una elección robada… robaron lo que tenían que robar”. Su prueba es que lo dicen “los mejores encuestadores del Reino Unido”.

Así que ha emprendido acciones legales en cinco estados para rechazar el conteo de votos.

Una vez más ha caído en su propia contradicción. Pidió que se parara de contar donde ganaba –Michigan Pensilvania, que ha acabado perdiendo–, pero urgió a contar en Arizona (aún no asignado, pero con Biden delante), donde estaba remontando.

En su esfuerzo por cuestionar la voluntad de las urnas, Trump provocó una burla general en las redes. “Gran rueda de prensa en el Four Season en Filadelfia”, tuiteó el sábado, previo a que Pensilvania se atribuyera a Biden y el demócrata sellara su éxito. Al poco borró ese mensaje e informó de que esa conferencia sería en el Four Season Total Landscaping, un negocio de jardinería. Los hombres de Trump, liderados por Rudy Giuliani, comparecieron en un aparcamiento, entre un crematorio y un sex shop .

Aunque algunos republicanos le apoyan en esta cruzada antidemocrática –Lindsay Graham– y calla Mitch McConnell, jefe de la mayoría en esa Cámara, otras voces conservadoras critican su negación. “Robar cientos de miles de votos requeriría una conspiración a la escala de una película de James Bond”, dijo Karl Rove, exasesor de George W. Bush y trumpista. Precisamente Bush felicitó ayer a Biden y sostuvo que “el resultado está claro”.

Trump no concede la victoria a Joe Biden y persiste en asegurar que él es el ganador de las elecciones

El senador Mitt Romney, que describió a Trump “como el gorila de 400 kilos en el Partido Republicano”, advirtió este domingo del “enorme impacto” si continúa desafiando los resultados. Romney, que sabe lo que es perder una carrera presidencial, le pidió no continuar empujando hacia “un curso histórico que sería muy desafortunado”.

Aseguran que algunos asesores en la Casa Blanca tratan de preparar el terreno para la rendición. Chris Christie, uno de sus colaboradores, le requirió mostrar pruebas o que cese de sembrar dudas y acepte lo ocurrido. Sin reconocer el fracaso, la manera consistiría en defender sus logros. Su entorno familiar, sobre todos sus hijos Donald jr. y Eric, le exigen resistencia y solicitan donaciones para pagar abogados.

Trump se plantea incluso regresar a los mítines. Todo sugiere que se saltará los protocolos y no invitará a Biden al recorrido por la Casa Blanca, como Obama hizo con él. A su sucesor tampoco le hace falta. La conoce por sus ocho años de vicepresidente.

Aunque no ha de conceder, pues es solo una tradición, el asunto radica en si deberá ser el servicio secreto el que le escolte para que abandone la Casa Blanca el próximo enero.

El fin de la tregua entre los demócratas

Una vez que Joe Biden pronunció su discurso de victoria, de inmediato han empezado a reaparecer las discrepancias entre las dos almas del Partido Demócrata. En una declaraciones al The New York Times, Alexandria Ocasio-Cortez, el rostro del ala más progresista, reconoció que esas discrepancias siguen existiendo, si bien quedaron entre paréntesis frente a la necesidad de tener unidad de cara a afrontar el reto de derrotar a Donald Trump. Ocasio negó las recientes críticas formuladas por el grupo demócrata en la cámara de representantes en las que se indicó que habían perdido escaños en esa instancia por girar a la izquierda en exceso. La legisladora por Nueva York rechazó que el retroceso en la House, donde continuarán teniendo el control, no se ha de atribuir al apoyo al movimiento Black Lives Matter o al Green New Deal, el proyecto que ella, con el auspicio del senador Bernie Sanders, máximo referente de ese ala izquierda, patrocina para luchar contra el cambio climático. Para ella, el problema radica en la falta de capacidad del partido para realizar campañas electorales. Y este domingo, en una entrevista en la CNN, Ocasio prosiguió en su denuncia. “Hay, al menos en el grupo de la House, una división profunda en el partido y creo que necesitamos unirnos y no permitir que los republicanos con sus narrativa nos separen”. Con una mayoría debilitada, “la unidad es urgente”, añadió.

Con informacio de la vanguardia