El jefe del gobierno culpó a la clase política tradicional de su fracaso, arremetiendo contra la “corrupción” que llevó a este “terremoto que golpeó al país”

El primer ministro libanés Hassan Diab renunció el lunes en medio de la furia dentro y fuera de su gobierno por la mortífera explosión del puerto de Beirut a la que culpó de la incompetencia y la corrupción de una clase dirigente de hace décadas.

“Hoy estamos atendiendo al pueblo y a sus demandas para que se responsabilice a los responsables de un desastre que ha estado oculto durante siete años”, dijo en un discurso televisado, culpando a una élite política “corrupta” de la explosión del 4 de agosto.

“Por eso hoy anuncio la dimisión del gobierno.”

La política en el Líbano multiconfesional está dominada por antiguos señores de la guerra civil de 1975-1990 que han cambiado sus trajes militares por trajes, o han sido reemplazados por familiares, reseñó AFP.

“Su corrupción creó esta tragedia”, dijo Diab.

“Entre nosotros y el cambio hay un grueso muro protegido por sus sucias tácticas”, añadió.

Diab, que fue nombrado en diciembre, es el segundo primer ministro libanés que renuncia en 10 meses.

Su gobierno, formado en enero para hacer frente a una espiral de crisis económica, ha sido objeto de un ataque total desde que una explosión portuaria mató a 160 personas, hirió a otras 6.000 y arrasó con franjas de Beirut.

Las autoridades dicen que la explosión fue desencadenada por un incendio en un almacén del puerto donde durante años se dejaron sin asegurar toneladas de nitrato de amonio volátil, un compuesto utilizado principalmente como fertilizante.

Muchos libaneses quieren que las cabezas rueden por la tragedia que ven como una prueba impactante de la podredumbre en el centro de su sistema político.

Antes del anuncio de Diab, cuatro ministros ya habían decidido que no podían seguir sirviendo a un gobierno que había mostrado poca voluntad de asumir la culpa o de poner los recursos del Estado al servicio de las víctimas.

Por lo menos nueve legisladores han anunciado también que renunciarán en señal de protesta, al igual que dos altos cargos de la municipalidad de Beirut.

La explosión del 4 de agosto se produjo cuando el Líbano ya se estaba tambaleando por una crisis económica que ha hecho que su moneda se derrumbe, sumiendo a franjas de su población en la pobreza y luchando contra un aumento de los casos de coronavirus.

Con información de NTN24