CIUDAD DE MÉXICO, 23 jun (Reuters) – Un fuerte sismo sacudió el martes el centro y sur de México, que según autoridades dejó un balance preliminar de al menos dos muertos, causó daños en edificios y derrumbes en carreteras, y provocó una alerta de tsunami en el Océano Pacífico que fue levantada horas más tarde.

El terremoto, cuya magnitud fue rebajada a 7.4 desde una inicial de 7.7 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USS, por su sigla en inglés), generó escenas de pánico entre los residentes en la capital y otros estados, que se lanzaron a las calles con el recuerdo fresco del fatal sismo de 2017.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por su sigla en inglés) emitió una alerta de tsunami para México, Guatemala, El Salvador y Honduras, mientras usuarios de redes sociales compartían imágenes del mar retrocediendo en las playas del estado sureño Oaxaca, epicentro del sismo, registrado a 10 kilómetros de profundidad.

Protección Civil dijo que se esperaban “variaciones anómalas” del nivel del mar de hasta 113 centímetros y recomendó a la población a mantenerse alejada de la orilla, pero horas más tarde la NOAA levantó la advertencia.

El gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, informó del fallecimiento de una persona y de un herido a consecuencia de un derrumbe en la población Crucecita, ubicada a 25 kilómetros del epicentro. Posteriormente dijo que había otra víctima, un hombre de avanzada edad que feneció del susto.

Los temblores de magnitud superior a 7 suelen causar daños generalizados y graves. El terremoto de magnitud 7.1 que azotó el centro de México en 2017 mató a 355 personas en la capital y los estados circundantes, además de causar el derrumbe de decenas de edificios y daños en miles de estructuras.

COMO UN CHICLE

Magdalena Castellanos se encontraba en la localidad oaxaqueña Santiago Astata, próxima al epicentro, cuando se produjo el temblor, que provocó que varias rocas rodaran de las laderas y alarma entre los ciudadanos, dijo por teléfono.

“Fue muy intenso, muy fuerte. A mí no me había tocado sentir un sismo de este magnitud en el pueblo de Santiago Astata”, expresó a Reuters la mujer de 60 años, cuyos hermanos tienen un hotel en la zona que sufrió varias grietas, mientras se producían algunas réplicas del sismo.

La alcaldesa de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, afirmó en rueda de prensa que solo hubo daños menores en fachadas y bardas de una treintena de edificios y afectaciones en inmuebles deshabitados desde el terremoto de hace casi tres años. Añadió que ninguno de los hospitales que atienden a enfermos de COVID-19 tuvo que ser desalojado.

Según Sheinbaum, el 97% de los más de 12,000 altavoces dispuestos en la urbe de casi nueve millones de habitantes para emitir la alerta sísmica sonaron a tiempo y los ciudadanos tuvieron 72 segundos para salir a la calle.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) se vio obligada a aplicar un protocolo especial para atender a cerca de dos millones de capitalinos que se quedaron sin luz pero que vieron restablecido el servicio pocas horas después.

Aunque inicialmente el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que no había daños en instalaciones estratégicas, la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) informó luego que su refinería en Salina Cruz, en Oaxaca, fue puesta en paro seguro tras el sismo.

Pemex dijo en su cuenta de Twitter que la parada se hizo “por registro de disparo en los turbo generadores y caldera, lo que provocó un conato de incendio que fue sofocado de inmediato”.

Miguel Candelaria, de 30 años, estaba trabajando en su computadora en la casa de su familia en la ciudad Juchitán, en Oaxaca, cuando el suelo comenzó a temblar. Salió corriendo con parientes, pero tuvieron que detenerse en medio de la calle cuando el pavimento se dobló y se sacudió.

“No podíamos caminar (…) la calle era como un chicle”, dijo el hombre de 30 años.

Con información de Reuters