LONDRES/PARÍS/BRUSELAS, 7 ene (Reuters) – Alemania, Gran Bretaña y Francia están tratando de mantener vivas las conversaciones con Irán sobre el acuerdo nuclear que firmaron en 2015, pese a que Teherán rompió el acuerdo después de que Estados Unidos mató a su principal comandante militar.

Irán dijo el domingo que abandonaría los límites de su enriquecimiento de uranio, incumpliendo aún más con el acuerdo que alcanzó con seis grandes potencias, en su primera respuesta formal al asesinato de Qassem Soleimani, en un ataque con aviones no tripulados en el aeropuerto de Bagdad.

Dado que Irán no dijo qué tan lejos llevaría el enriquecimiento y reafirmó su cooperación con los inspectores de la ONU que monitorizan su actividad nuclear, los funcionarios de la Unión Europea encontraron elementos alentadores en el comunicado y margen para reducir la tensión.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE celebrarán una reunión de emergencia en Bruselas el viernes para discutir maneras de salvar el acuerdo a través de la presión si es necesario, un paso que podría llevar a la reimposición de sanciones de la ONU a Teherán.

“El acuerdo está casi muerto, pero haremos todo lo posible para frenar y contener la pendiente de proliferación (nuclear) que se ha tomado y tratar de salvar lo que se pueda salvar”, dijo un diplomático europeo.

Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores alemán dijo que el acuerdo alcanzado entre Irán y Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania aún no estaba muerto y que había una comunicación bidireccional.

“Nuestro objetivo sigue siendo salvar el acuerdo”, dijo el portavoz. “Estamos en conversaciones”.

Como ha ocurrido desde que el presidente Donald Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos del acuerdo en 2018, Gran Bretaña, Francia y Alemania se encuentran en el papel de mediadores, tratando de convencer a Irán de que cumpla con el pacto y a los estadounidenses de que no serán engañados por Teherán.

En una declaración conjunta, después del anuncio de Irán sobre el enriquecimiento, la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Boris Johnson, dijeron que existía la “necesidad urgente de reducir la escalada”.

“Hacemos un llamado específico a Irán para que se abstenga de más acciones violentas o de proliferación, e instamos a Irán a revertir todas las medidas incompatibles con el JCPOA”, dijeron, haciendo referencia al Plan de Acción Integral Conjunto, el nombre formal del acuerdo.

A raíz del asesinato de Soleimani, que siguió a un aumento de los ataques contra objetivos estadounidenses en Irak por parte de las milicias respaldadas por Irán, la tensión en la región está en su nivel más alto en más de una década, lo que dificulta la mediación.

Lo que agrava la frustración entre los europeos es el hecho de que no se les advirtió con anticipación de la decisión de Trump de matar a Soleimani, a pesar del potencial desestabilizador que tenía para la región.

Expertos nucleares interpretaron que la declaración de Irán deja la puerta abierta a las conversaciones. Dijeron que era positivo que Teherán no hubiese amenazado con enriquecer uranio a una pureza fisionable del 20%, un umbral crítico alcanzado antes de 2015 que lo acercó mucho más a la concentración del 90% requerida para una bomba. Además dijo que permitiría las inspecciones de la agencia reguladora de Naciones Unidas.

“Esto es menos de lo que podría haber sido y deja margen a las negociaciones”, dijo Mark Fitzpatrick, miembro asociado y especialista en no proliferación del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. “Es siniestro que Irán declare que no hay límites. Sin embargo, tenemos que ver lo que realmente hace”.

ZANAHORIA Y GARROTE

Si bien los diplomáticos europeos dijeron que la primera prioridad era evitar una escalada hacia un conflicto armado, están preocupados por lo impredecible del gobierno de Trump y conscientes de que tienen poco que ofrecer a Irán para que cumpla con el acuerdo nuclear.

En el pasado, Francia propuso líneas de crédito a Teherán para aliviar la presión de las sanciones de Estados Unidos, y Gran Bretaña, Francia y Alemania crearon un mecanismo para el comercio humanitario y de alimentos, pero un año después aún no funciona.

En general, no han podido cumplir con lo que Irán realmente quiere para permanecer en el acuerdo: el fin de las sanciones y libertad de vender su petróleo. Con la muerte de Soleimani, parece aún menos probable.

Si se ven obligados a elegir, los europeos tienen pocas opciones más que ponerse del lado del gobierno de Trump.

En ese sentido, la declaración conjunta de Alemania, Reino Unido y Francia (E3) supuso una línea dura con Irán y sobre su “papel negativo” en la región, además no se refirió en absoluto al ataque estadounidense contra Soleimani. El texto puede satisfacer a Washington, pero agravará la situación con Teherán.

“Si miras cómo ha reaccionado el E3, se están acercando cada vez más a los estadounidenses. No puedo ver que cambien ese camino, pero también tienen que mantener el diálogo abierto con Irán. Es una cuestión de tiempo”, dijo un diplomático occidental.

Con información de Reuters