(Caracas, 10 de noviembre de 2020).- El histórico aeropuerto berlinés de Tegel en términos aéreos (TXL), cerró sus puertas este domingo 8 de noviembre de 2020, dejando en la capital de Alemania un gran rastro de melancolía. Un ciclo se cierra lleno de emociones, residentes y viajeros, que aseguran que no en vano este monumento llegó a ser el cuarto aeropuerto de Alemania más famoso y utilizado.

Tegel, fue inicialmente un aeródromo que surgió en respuesta al bloqueo soviético al inicio de la guerra fría y que tras su ampliación en los años setenta se convirtió en puerta de entrada a Berlín Oeste, mucho más que Tempelhof, otro ilustre e histórico aeropuerto berlinés que cerró sus puertas en el 2008.

Aquello que surgió de forma provisional, permaneció y supuso para los alemanes de la zona oeste, una importante puerta de salida de la ciudad, que adquirió aún mayor relevancia con la construcción del Muro en 1961.

En el 2017 tras un referéndum, se saldó con una mayoría de berlineses una solicitud para salvar el aeropuerto como patrimonio cultural ya que había sido sentenciado años atrás, en concreto desde el 2011, año en que tenía que haberse inaugurado el nuevo aeropuerto de Berlín-Brandemburgo (BER). Sin embargo, esto no le dio más que 9 años más de funcionamiento a Tegel mientras la nueva infraestructura en Schönefeld se culminara e inaugurara.

Fue así como mientras el BER se inauguraba el pasado 31 de octubre, el Tegel decía adiós el 8 de noviembre.

Pero su despedida no fue nada ordinaria, de una manera simbólica y con profundo agradecimiento muchos berlineses se encontraron a las afueras de la infraestructura observando a aqel último avión que despegó, un último vuelo que se dirigía a Francia. Como un acto simbólico este último viaje se dirigía a París, ya que en el noroeste de Berlín se encontraba parte del sector de ocupación francés durante la posguerra. Además, vehículos de bomberos del aeropuerto despidieron al avión con chorros de agua, mientras personal aeroportuario se alineaba en pista y ululaban las sirenas.

El Ayuntamiento prevé construir ahí un barrio con viviendas y equipamientos para 10.000 personas, y la terminal hexagonal, clasificada como monumento histórico albergará un centro universitario. El tiempo dirá cuándo lo veremos.