SAO PAULO/PEKÍN, 10 nov (Reuters) – La decisión del regulador de salud de Brasil de suspender las pruebas de una vacuna contra el COVID-19 de la empresa china Sinovac elevó las tensiones geopolíticas y complicó la carrera global de las farmacéuticas por la inmunización masiva, mientras el presidente Jair Bolsonaro celebraba el anuncio.

El regulador Anvisa dijo en la noche del lunes que suspendió las pruebas de Sinovac por un efecto adverso ocurrido el 29 de octubre, pero no especificó si el episodio se produjo en Brasil o en algún otro país donde se llevan a cabo ensayos clínicos.

Tampoco se entregaron detalles sobre cuánto podría durar la paralización del ensayo clínico.

La decisión de Anvisa sorprendió a los organizadores de las pruebas, que dijeron que se reportó una muerte pero que no estaba relacionada con la vacuna.

Dimas Covas, director del Instituto Butantan de Sao Paulo, dijo a periodistas en una conferencia de prensa que la resolución del regulador de salud causó “indignación” y se tomó sin ser discutida con los supervisores de las pruebas clínicas. Destacó que la vacuna de Sinovac no había arrojado efectos adversos graves en los ensayos de etapas finales en Brasil.

“Puesto hay que más de 100.000 voluntarios en este momento, puede haber muertes (…) Es un fallecimiento que no está vinculado a la vacuna como tal y no es el momento de interrumpir los ensayos”, afirmó Covas previamente en el día la cadena local TV Cultura.

La cadena de televisión reportó más tarde que el episodio señalado como responsable para frenar las pruebas se trató de un suicidio, por lo no estaría relacionado directamente con la vacuna.

RELACIONES BAJO TENSIÓN

La suspensión del ensayo, uno de los tres estudios de gran escala de Sinovac de su candidata experimental, pone de manifiesto una atmósfera cada vez más hostil entre las grandes economías del mundo en su apuro por desarrollar y distribuir vacunas contra el COVID-19.

Se trata de un revés en los esfuerzos de Sinovac que contrasta con la buena noticia divulgada casi al mismo tiempo por Pfizer, que dijo el lunes que su vacuna experimental contra el COVID-19 arrojó una efectividad de más del 90% ante el contagio, según los primeros resultados de su ensayo clínico a gran escala.

Bolsonaro, que por largo tiempo se ha mostrado escéptico respecto a China y es un aliado ideológico de Trump, ya había expresado que la vacuna de Sinovac carecía de credibilidad. El martes por la mañana dijo en su página de Facebook que la suspensión era “otra victoria” personal.

Hu Xijin, editor en jefe de The Global Times que publica el People’s Daily, el periódico oficial del Partido Comunista de China, sugirió el martes que la proximidad de los anuncios de Estados Unidos y Brasil era sospechosa.

“El momento es un poco extraño”, dijo en la plataforma de redes sociales Weibo. “Me preocupa mucho que la política y la búsqueda excesiva de intereses económicos estén profundamente involucradas en la divulgación de información sobre las vacunas”.

Sinovac dijo el martes en un comunicado en su sitio web que confiaba en la seguridad de su vacuna y que continuará comunicándose con Brasil al respecto. Anteriormente, había señalado que esperaba resultados provisionales de los ensayos en etapas finales para este año.

Con información de reuters