(Caracas, 03 de diciembre de 2020).- József Szájer, el eurodiputado húngaro, casado con una jueza del Tribunal Constitucional de Hungría y perteneciente al partido Fidesz, del primer ministro Viktor Orban, tachado de homófobo por activistas LGTBI+, ha pedido perdón a su familia, a sus colegas y a sus votantes, tras ser pillado en una fiesta sexual y participar en una orgia en Brelas con al menos 25 hombres.

No se sabe si era la primera vez que Szájer participaba en una fiesta de estas características o si lo tenía por costumbre. El caso es que nadie hubiera dicho ni sospechado porque la francachela tuvo lugar en Bruselas donde la manga es mucho más ancha que en Budapest.

Sin embrago, en Bélgica hay restricciones por la pandemia del coronavirus, los bares y restaurantes están cerrados, las reuniones, limitadas a unas pocas personas y las fiestas, ya sean orgías o cumpleaños de escolares, están prohibidas. Así que, la Policía detectó la fiesta ilegal e hizo algunas detenciones. En el lugar se encontró drogas, como suele ocurrir en estos casos, y abrió las correspondientes diligencias.

József dimitió el mismo viernes antes de que estallara un escándalo que, al final, no ha podido evitar.

“Siempre invito a mis fiestas a algunos amigos, que luego traen a otros y nos lo pasamos bien juntos. Hablamos un poco, bebemos algo, como en un café. La única diferencia es que mientras tanto también tenemos sexo unos con otros. No veo nada de malo en ello”. declaró el organizador del encuentro al diario Het Laatste Nieuws David Manzheley.

Por otro lado, las declaraciones de Orbán fueron las primeras, un representante del Fidesz tras dos días de silencio al respecto dijo: “Lo que ha hecho József Szájer no es compatible con los valores de nuestra comunidad política. No olvidaremos ni negaremos su trabajo de (los últimos) 30 años, pero lo que ha hecho es inaceptable e indefendible“, afirmó el primer ministro húngaro.

Y gracias a todo el escándalo y críticas, el eurodiputado ha optado por firmar su renuncia del partido de Orbán, además este tendrá que afrontar su condición de investigado por saltarse las leyes belgas de consumo de drogas, pues tras renunciar a su escaño, ha perdido la preciada inmunidad parlamentaria de la que gozaba desde que entró en la eurocámara en 2004.