(Caracas, 11 de diciembre de 2020).- El aún presidente estadounidense, Donald Trump, ha programado más ejecuciones federales que cualquier otro presidente en el último siglo. Después de 17 años de hiato, su gobierno recuperó el cumplimiento de sentencias el pasado julio llevando a cabo desde entonces ocho ejecuciones.

La novena estaba prevista, y se produjo este jueves y el convicto, Brandon Bernard, negro de 40 años, con 21 en el corredor de la muerte por participar en el asesinato de una pareja en 1999, se ha convertido en el centro de una intensa campaña en solicitud de clemencia. Numerosos políticos y famosos, entre estos Kim Kardashian, que ha intercedido ante Trump en otros casos, han alzado la voz para tratar de frenar la inyección letal.

Desde que la Corte Suprema de Estados Unidos restituyó la pena de muerte federal en 1988, las ejecuciones en Estados Unidos llevadas a cabo por el gobierno nacional o federal han sido escasas.

Antes de que Trump asumiera el cargo, solo se habían llevado a cabo tres ejecuciones federales en este período (1988-2016).

Todas se llevaron a cabo bajo el mandato del presidente republicano George W. Bush, e incluyeron al preso Timothy McVeigh, condenado por el atentado con bomba en un edificio federal de la ciudad de Oklahoma.

Los últimos días de Donald Trump en la Casa Blanca serán recordados por los indultos del mandatario a amigos y quizás hasta familiares, pero también por su afán para acelerar las ejecuciones federales. Si todo sale según sus planes, el gobierno habrá ejecutado a 13 presos desde julio de 2020. Esto convertiría a Trump en el mandatario con el registro de más ejecuciones federales en más de 130 años. Cinco reos condenados a la pena capital están en la mira del presidente. Esto es lo que tiene que saber.

“Esto realmente se sale de la norma de una manera bastante extrema”, señaló Ngozi Ndulue, directora de investigación del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, una organización no partidista.