(Caracas, 29 de octubre de 2020).- La población de Castlemagner, una pequeña localidad de menos de trescientos habitantes en el norte de Cork, se estremece tras la muerte de tres miembros de una misma familia en un aparente asesinato y un doble suicido.

La tragedia se debió a un desafortunado desacuerdo familiar luego de leerse el testamento de la única superviviente de la familia, donde gracias al contenido y peticiones de dicho documento, el reparto desequilibrado de la granja familiar provocó un profundo rencor desatando un triste y mortal desenlace para los O’Sullivan.

Hacia las 6.30 a.m. del lunes, Mark, de 26 años, hijo mayor de los O’Sullivan, fue asesinado presuntamente por su padre Tadgh, de 59 años y su hermano Diarmuid, de 23 años, quienes salieron de la vivienda de inmediato luego del lamentable suceso. Una hora más tarde, los vecinos dicen haber escuchado dos disparos.

Seis horas después las autoridades llegaron al lugar donde fueron encontrados los cuerpos de Tadgh y Diarmuid, junto a los restos de una fortaleza medieval en forma de anillo que hay en los terrenos disputados. Según la policía irlandesa, cerca de los occisos, se encontraron dos rifles de cañón corto, además de tener ambos en la ropa escritos que contendrían su explicación de lo ocurrido.

Buenos hombres

Tadgh O’Sullivan era un hombre respetado por sus vecinos, toda su vida dedicada a los vehículos seguía trabajando en un garaje. Mark, aficionado al fútbol gaélico, estaba ejerciendo como pasante en un despacho de abogados tras licenciarse en Derecho y Gestión Empresarial en las universidades de Limerick y de Cork. Diarmuid habría terminado en junio con buenas calificaciones sus estudios de Contabilidad en el Instituto de Tecnología de la capital del condado.

La manzana de la discordia

La granja que ocasionó la disputa familiar cuenta con unas 60 hectáreas, situada en los límites de la ‘Golden Vein’, en el sudoeste de Irlanda. Con un muy buen pasto para las vacas, quienes producen gran cantidad de leche que sustenta la industria láctea de la región.

Según el “Irish Examiner” de Cork, aunque a Mark se le veía trabajando en el campo algunos días, la granja estaba arrendada a una empresa local por 30.000 euros anuales.