Vuelve el culebrón de las sanciones recíprocas entre Pekín y Washington. Este jueves el turno ha sido del gobierno de Xi Jinping, que ha anunciado medidas contra algunos congresistas, y el fin de las exenciones de visado para los diplomáticos estadounidenses que quieran visitar a Hong Kong o Macao. El lunes había sido la Administración de Donald Trump la que había anunciado la prohibición de entrar a su país para catorce altos funcionarios chinos.

La tregua entre las dos capitales a raíz las elecciones estadounidenses llevaba semanas resquebrajándose. El mes pasado, la Administración saliente en Washington, dispuesta a mantener su posición hostil a China hasta el último momento -y complicar que la futura Administración de Joe Biden pueda cambiar el rumbo en las relaciones bilaterales-, ya había impuesto sanciones a empresas que consideraba que colaboraban con el Ejército chino.

Ahora, el nuevo choque gira en torno a uno de los asuntos que han precipitado este año el deterioro de los lazos entre las dos capitales: Hong Kong y la nueva ley de Seguridad Nacional que Pekín ha impuesto a su territorio autónomo.