Salim Hamil Ayyash, de 57 años, miembro del partido-milicia chií Hezbolá, ha sido condenado este viernes a cadena perpetua por el asesinato del ex primer ministro libanés, Rafik Hariri, perpetrado en 2005. El Tribunal Especial para Líbano, creado para juzgar a los responsables de la muerte, ha fallado en ausencia del procesado porque Ayyash se encuentra huido de la justicia. Según los jueces, jugó un papel esencial en el ataque con coche bomba que mató al mandatario político y a otras 21 personas, causando heridas a 226. “Los políticos deben ser derribados en las urnas en lugar de hacerlo en un ataque terrorista”, han dicho los magistrados.

El tribunal declaró culpable en agosto pasado a Ayyash de haber participado en el ataque suicida que acabó con Rafik Hariri, mientras se dirigía a su domicilio desde el Parlamento en un vehículo blindado. Cuando avanzaba con su comitiva por la Corniche de Beirut, el paseo marítimo que discurre a la orilla del mar Mediterráneo, fue alcanzado por el estallido de 3.000 kilos de explosivos. “Salim Ayyash participó en un atentado terrorista que causo un asesinato en masa. Su papel fue esencial para que el ataque pudiera producirse. Este tribunal impone por ello la pena máxima de cadena perpetua”, ha dicho David Re, el juez que ha presidido la sala. Los cinco cargos que le han valido la pena son los siguientes: conspirar para cometer un acto terrorista; llevarlo a cabo con explosivos; el asesinato de Hariri; la muerte de otras 21 personas; y el intento de homicidio de los heridos en el ataque.

“Es una sentencia proporcionada dado que se trata del peor asalto terrorista ocurrido en territorio libanés”, han asegurado los fiscales del caso. El Tribunal Especial para Líbano fue creado en 2007 a la luz de una resolución de la ONU con el acuerdo de Líbano y, como el resto de cortes internacionales, carece de policía para perseguir a los acusados. Dependen, para ello, de la voluntad de la comunidad internacional. Un proceso como este, en ausencia, pese a no ser el preferido por la justicia, sí ha demostrado que tampoco los crímenes de este calibre quedan impunes.

La variante Siria

El juicio por la preparación y ejecución del asesinato de Hariri y los otros 21 fallecidos, dio comienzo en 2014 y había tres acusados más: Hussein Hassan Oneissi, Assad Hassan Sabra y Hassan Habib Merhi, todos ellos en paradero desconocido. No se pudo demostrar su participación en el complot y fueron exonerados el pasado 18 de agosto. Ese día se consideró culpable a Ayyash, aunque los jueces no hallaron pruebas de que la milicia Hezbolá contribuyera al atentado. Tampoco se pudo demostrar la colaboración de Siria, algo sobre lo que se venía hablando.

Entonces, el juez David Re señaló: “Si bien el Gobierno de Siria o el liderazgo del partido milicia Hezbolá pudieron tener motivos para eliminar a Hariri y a sus aliados políticos, no hemos recibido pruebas de que estuvieran involucrados en el asesinato”. Rafik Hariri tenía buenas relación con Estados Unidos, otras potencias occidentales y Arabia Saudí, y era visto como una amenaza para la influencia siria e iraní en su país.

 Con información de el país