Las elecciones tienen consecuencias, acostumbran a decir sus ganadores, y Joe Biden no perderá el tiempo para demostrar a los estadounidenses y al mundo que EE.UU. entra en una nueva era.

Si todo avanza conforme prevé la ley, su 46.º presidente tomará posesión de su cargo el 20 de enero del 2021. Está por ver si Donald Trump cumple con la tradición y le recibe en la Casa Blanca para escenificar el relevo. Pero en cuanto Biden se siente en el despacho oval pondrá en marcha una serie de decisiones para empezar a deshacer el legado legislativo de Trump, quien por su parte dedicó sus cuatro años a borrar la huella de Barack Obama.

Lo primero que Biden hará, ha dicho, será anular la salida de EE.UU. del acuerdo de París sobre cambio climático, que se hizo efectiva el pasado martes. También firmará el retorno a la Organización Mundial de la Salud, de la que Trump sacó a su país por su descontento con su papel en la pandemia.

 

La salida de la OMS no iba a ser efectiva hasta mediados del 2021, pero Biden quiere demostrar ya al mundo que “EE.UU. está de vuelta”, como dicen carteles que estos días se ven en las calles. Según los medios estadounidenses, también anulará el veto a los viajeros procedentes de ciertos países, casi todos musulmanes, medida con la que el republicano inauguró su mandato, y reactivará la protección legal a los inmigrantes que llegaron de niños con sus padres, anulada por Trump, pero rescatada por los jueces.

Firmar órdenes ejecutivas para anular las firmadas por su antecesor será más fácil para Biden que asegurarse su propio legado. Los demócratas han conservado su mayoría en la Cámara Baja, pero, en el Senado, en el mejor de los casos (Georgia repetirá en enero las elecciones para asignar sus dos escaños), solo pueden aspirar, como mucho, a igualar a los republicanos con 50 representantes cada uno. El voto de desempate correspondería a la vicepresidenta Kamala Harris, pero en las filas demócratas hay senadores de signo conservador con los que Biden deberá negociar seriamente para sacar adelante acuerdos en otros temas, como el cambio climático, otra de sus prioridades. Biden reiteró ayer que la falta de cooperación de los últimos años no es una fatalidad sino una decisión deliberada y llamó al próximo Congreso a iniciar una nueva era de colaboración.

REPUBLICANOS INDECISOS

El expresidente Bush felicita a Biden y aprieta a su partido para que asuma su derrota

Tan pronto como la Administración General de Servicios oficialice los resultados proclamados por los medios, el equipo de transición creado por Biden se pondrá a trabajar con los representantes de los departamentos y las agencias gubernamentales. El proceso, fijado por ley y supervisado por el Congreso, está en marcha desde abril. El equipo de Biden, según The Washington Post , se está preparando para la posibilidad de que Trump les niegue los recursos que necesitarían para llevar a cabo una transición eficaz.

El presidente electo tiene previsto anunciar hoy la creación de un grupo de expertos sobre el coronavirus para poner en marcha una estrategia nacional contra la pandemia, algo que Trump renunció a hacer. El republicano se niega aún a asumir la amplia victoria de Biden y sigue adelante con una ofensiva legal que tiene pocos visos de prosperar, pero que le ayudará a crear la narrativa de que le han robado las elecciones. Si bien esto puede facilitar su salida, será a costa de emponzoñar la legitimidad de Biden y agravar la fractura interna del país.

Las noticias que le llegan desde fuera de la Casa Blanca –o de su club de golf, donde ayer volvió a pasar el día– deberían indicarle que el resto del mundo ha pasado página. Los líderes internacionales felicitaron ya el sábado a Biden por su victoria y se mostraron entusiasmados por la perspectiva de volver a contar con Estados Unidos. El primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, que ha tenido un aliado sin igual en la Casa Blanca estos años, esperó pero a primera hora del domingo hizo llegar a Biden una calurosa congratulación.

“Joe, hemos tenido una larga y cálida relación personal durante casi 40 años, y te conozco como un gran amigo de Israel”, dijo Netanyahu a Biden, expresando su deseo de trabajar con su administración “para fortalecer aún más la alianza especial” entre Israel y Estados Unidos, agradeciendo a Trump su apoyo en otro tuit.

También el expresidente George Bush felicitó ayer a Biden por su victoria (“Es un buen hombre que se ha ganado la oportunidad de liderar y unir a nuestro país”). Trump, dijo, tiene derecho a emprender las acciones legales que considere pertinentes, pero destacó la importancia de que los votantes mantengan la confianza en el sistema electoral.

Varios senadores conservadores se han desmarcado de Trump y felicitado a Biden, pero otros se han sumado a su retórica inflamatoria. La mayoría calla. Las palabras de Bush pueden mover a algunos: “Pedimos a todos los americanos que se sumen a nuestros buenos deseos a nuestro próximo presidente y vicepresidenta mientras se preparan para sus importantes tareas”.

Con información de la vanguardia