Al menos cinco personas murieron y otras 17 resultaron heridas este lunes en Viena, la capital de Austria, durante un ataque armado ejecutado por hombres que portaban armas largas.

El canciller austriaco, Sebastian Kurz, consideró la acción ocurrida en seis puntos diferentes del centro de la ciudad como un “repulsivo atentado terrorista”. También dijo que se trató claramente de un “ataque islamista” y prometió que su país defendería la democracia.

Kurz agregó que el enemigo es el extremismo violento, no todos los miembros de una religión o de un país.

El ataque comenzó alrededor de las 20:00 (19:00 GMT) del lunes, cerca de la sinagoga Seitenstettengasse, cuando al menos un hombre fuertemente armado abrió fuego contra varias personas que se encontraban en cafés y restaurantes, horas antes de la aplicación de las nuevas restricciones por coronavirus.

Murieron cuatro civiles y el agresor, que fue abatido a tiros por la policía poco después de que comenzara el ataque.

 

El ministro del Interior, Karl Nehammer, lo describió como un simpatizante del autodenominado grupo Estado Islámico.

El ministro también dijo que se trataba un joven de 20 años de nacionalidad austríaca y de Macedonia del Norte que había sido condenado el año pasado por intentar viajar a Siria. El sospechoso había logrado acortar su pena de cárcel tras someterse a un programa de desradicalización.

Nehammer dijo que el agresor se había burlado de los programas de reinserción e hizo un llamamiento a su reforma.

Aunque la policía sospechó en un primer momento que podría haber más de un atacante, el ministro explicó que, tras revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona, los investigadores creen ahora que el homicida actuó en solitario.

El país ha decretado tres días de luto nacional.

¿Qué ocurrió?

La primera de las tres víctimas civiles murió en el lugar del ataque, mientras que la segunda -una mujer- falleció posteriormente en el hospital, según informó el alcalde de la ciudad, Michael Ludwig.

De los 17 heridos que fueron trasladados a centros de salud, al menos siete se encontraban en condición crítica. El agresor abatido por los agentes llevaba un chaleco explosivo que resultó ser falso y portaba “un rifle de asalto y otras armas”, según fuentes policiales.

Las autoridades pidieron a los residentes que eviten reunirse en espacios públicos y usar el transporte.

Pese a que uno de los puntos del atentado fue en una calle cercana a una sinagoga, el líder de la comunidad judía de Austria, Oskar Deutsch, dijo que no estaba claro si el centro religioso era un objetivo del ataque.

El ataque ocurrió apenas unas horas antes de que Austria impusiera sus nuevas restricciones nacionales para frenar el avance del coronavirus.

Chris Zhao estaba en un restaurante cercano cuando comenzó el tiroteo.

“Escuchamos ruidos que sonaban como petardos. Oímos entre 20 y 30 y entonces pensamos que en realidad eran disparos. Vimos las ambulancias … haciendo fila. Había víctimas. Tristemente, vimos un cadáver en el suelo”, relató a la BBC.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, calificó el atentado como un acto cobarde que viola la vida y los valores humanos.

Austria no se había visto afectada hasta ahora por este tipo de ataques, que han venido ocurriendo en los últimos años en otros países europeos. En la ciudad francesa de Niza, tres personas murieron a manos de un hombre que irrumpió armado en la iglesia en la que se encontraban. El incidente ocurrió solo unos días después de que un profesor de Secundaria fuera decapitado tras haber mostrado caricaturas de Mahoma en su clase, algo considerado ofensivo por muchos musulmanes.

Los líderes de toda la región condenaron el tiroteo y el presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que Europa no debe “darse por vencida” ante los ataques.
Reino Unido ha elevado de “sustancial” a “severo” su nivel de alerta antiterrorista.

Con información de BBC