Un equipo de arqueólogos encontró los restos de dos hombres que murieron en la erupción volcánica que en el año 79 destruyó la antigua ciudad romana


(Caracas 23 de noviembre de 2020).- Se trata de un hombre de la clase alta de la antigua ciudad romana, dada su vestimenta la cual consta de una capa de lana bastante elegante y su joven esclavo, con una túnica con los huesos ya desgastados por años de duro trabajo. Junto a los cuerpos se encontró también otra manufactura pesada de lana, tal vez una segunda capa o quizás una manta, según han revelado los calcos.

Los restos se encontraban en un pasillo de 2.20 metros de ancho que daba acceso a la planta superior una villa de la periferia de la famosa ciudad romana, donde los arqueólogos habían detectado cavidades en las capas de ceniza endurecida. Al verter yeso en estas grietas, según la técnica inventada por Giuseppe Fiorelli en 1867, pudieron volver a constituir los cuerpos en su posición original.

Expertos tienen la hipótesis de que ambos hombres fueron sorprendidos por la erupción cuando intentaban huir. La primera, el joven esclavo, de 1.56 metros, vestido con ropa humilde entre 18 y 25 años se encontraba con la cabeza inclinada hacia atrás con su cráneo y sus dientes  visibles. La segunda víctima, tiene sus brazos doblados con las manos sobre el torso, en una posición similar a la de otras víctimas halladas en Pompeya. Se trata de un hombre de 1.62 metros, de entre 30 y 40 años, vestido con ropa bastante elegante en esa época.

La erupción del monte Vesubio enterró a Pompeya bajo cenizas, dejando así congelados en el tiempo a la ciudad y a sus habitantes, lo que los convierte en un verdadero tesoro para los arqueólogos.

Pompeya, sepultada por la erupción del Vesubio, es el segundo sitio más visitado de Italia después del Coliseo de Roma, con cerca de cuatro millones de visitantes en 2019. Solo un tercio de la ciudad, que se extiende actualmente sobre 44 hectáreas cerca de Nápoles, ha sido excavado por los arqueólogos.