BUENOS AIRES, 28 oct (Reuters) – Argentina se acercaba el miércoles a los 30.000 fallecidos por la pandemia del nuevo coronavirus, en momentos en que el pico de contagios alcanzado en el país en octubre parece haberse estabilizado.

El país sudamericano -que aplicó una temprana y extensa cuarentena que demoró la expansión del coronavirus- registraba hasta el miércoles 1.116.609 casos y ocupaba el séptimo lugar a nivel mundial en cantidad de contagios, mientras que el total de fallecidos era de 29.730 personas.

Por la noche del martes, el Gobierno confirmó 14.308 nuevos casos y 430 muertes.

“La capacidad de la terapia intensiva no puede mejorarse (…) Hay lugares que están trabajando casi al 100%. Rosario, Córdoba, Río Negro, Neuquén, Mendoza”, explicó Arnaldo Dubin, médico intensivista de la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.

“Eventualmente pueden conseguirse recursos físicos y tecnológicos, pero lo que no va a cambiar es el personal sanitario. La formación de este personal demanda años”, añadió.

Tras golpear enérgicamente a la ciudad de Buenos Aires y sus suburbios, la pandemia se extendió al interior del país, que es actualmente el que más la sufre porque cuenta con menos recursos para la salud que la capital argentina.

“Yo tengo un hermano que murió. No podemos hacer nada con ese virus hasta que no esté la vacuna, la verdad que es muy triste”, expresó a Reuters Isidoro Ojeda, un jubilado de 69 años del distrito de San Isidro, al norte de Buenos Aires.

Si bien la cuarentena se ha flexibilizado hace meses, las restricciones a la circulación se mantienen en la mayor parte del país.

Con información de reuters