Este 2019 se cumple una década de la publicación de “Fuerza natural”, el último registro del artista argentino. Una semblanza al “frontman” de Soda Stereo, al solista intrépido y al guía de varias generaciones musicales en América Latina.

Con “Fuerza natural” Gustavo Cerati hace un homenaje al folclor en su carrera, que alberga un gran concepto de arte y música, con diversas atmósferas que reflejan la amplitud del pop. AFP

“Tu luz es muy fuerte, es iridiscente y altamente psicodélica. Te encuentro cuando el sol abre una hendija… Sos el ángel inquieto que sobrevuela la ciudad de la furia”.

Luis Alberto Spinetta

En el coliseo cubierto El Campín, actual Movistar Arena, el público ansiaba saborear las nuevas melodías provenientes de la cruz del sur. Bajo una luz blanca apareció un “jinete enmascarado”. Petrificado, vestido de negro y con un antifaz plateado, Gustavo Cerati fue recibido por un pasto artificial, creado con luces verdes fluorescentes que dieron en la entrada del lugar. “¡Eso Bogotá!”, saludaba el cantautor argentino en la primera canción que abría la gira, aquella con la que decidió presentar su quinto y, sin predecirlo, su último disco solista: Fuerza natural.

Luego de casi dos horas de concierto, en el que hizo pequeños homenajes al fusionar sus canciones con otras de artistas a quien admiraba, como David Bowie, cerró la noche en la capital colombiana con Lago en el cielo, del álbum Ahí vamos, una de sus preferidas. A pesar de la petición del público por una más, se despidió, vestido de blanco, y como el “hombre alado que sobrevuela la ciudad de la furia” se alejó del escenario. Cuando el sitio empezó a quedarse solo, sonaba de fondo una versión de Earth Song, de Michael Jackson, interpretada por sus hijos Benito y Lisa, proveniente de un CD homenaje que le hicieron al rey del pop en 2009, con coros de su hermana Laura, su sobrina Guadalupe, la actriz Leonora Balcarce y del propio Cerati.

“Cuando comenzó el rumor del lanzamiento de su nueva producción, se organizó una reunión con algunos medios latinoamericanos y fans para escucharlo de principio a fin en su estudio Unísono, en Buenos Aires”, afirma Álvaro el Profe González, director de Radiónica, emisora con la que Cerati construyó una relación estrecha a partir de Ahí vamos, su CD más rockero y cercano a su trabajo con Soda Stereo.

En ese encuentro González fue parte de un conversatorio alrededor de Fuerza natural, liderado por Cerati, en el que habló con ellos y les explicó que, por ser zurdo, decidió aprender a tocar la guitarra al revés. Ese aspecto, según el músico, era casi una virtud. Paralelo a esa y otras anécdotas personales, estuvo atento a los comentarios ajenos acerca de su hijo musical. “De todas las canciones, todos coincidimos en el gusto por Magia y Cactus”, esta última les recordaba a Cuando pase el temblor, de Soda Stereo, y Sulky, de su tercer álbum solista titulado Siempre es hoy.

“Personalmente, me gustó también, He visto a Lucy. Además, me dijo que en su grabación utilizó un bajo Hofner, una réplica de aquel que popularizó Paul McCartney con The Beatles, concluyó el Profe. Esta canción, en especial, era una de las favoritas de Cerati, quien en la entrevista plasmada en el libro Cerati en primera persona, de Maitena Aboitiz, comentó que “es como que hay de todo, reminiscencias Beatles, una letra por momentos absurda, la participación vocal femenina, es un ritmo sexy. ¡De todo! Es como la cantina: se armó la cantina final, aunque no es el final concretamente”.

Como un kilometraje ilimitado, sin destino, acompañado de guitarras acústicas, bandolina, folclor, psicodelia, galaxias, paisajes corpóreos y estelares, Gustavo Cerati trazó las coordenadas de un trayecto musical que lo hizo inmortal. Fuerza natural fue la producción que definió su misticismo en la música, sus influencias directas, especialmente de la etapa solista de Robert Plant, exvocalista de Led Zeppelin, y Alison Krauss, artista destacada de la música country, quienes hicieron una colaboración y crearon Raising Sand; de la naturaleza, la numerología, el cosmos, las señales luminosas y, como él mismo lo describió en una entrevista incluida en el libro de Aboitiz, “tiene más música que cualquier otro”.

Una fotografía atrapada en el tiempo, tomada por Germán Sáez en 2005 desde la terraza del “Grande Arche de la Défense”, en París, fue el paisaje perfecto para que un jinete enmascarado volara sobre la zona de negocios “La Défense”. Inspirado en el concepto de las tapas de los vinilos de los años 60 y 70, que lo hacían alucinar desde su niñez, quiso publicar no solo en formato CD, sino también en vinilo, augurando que 10 años después se valorizaría más que el disco compacto, aquel que lo desbancó en la década de los ochenta.

“El personaje salió de la idea de la canción que habla de la ruta del jinete enmascarado. ¿Qué íbamos a hacer? ¿Un zorro flotando sobre la ciudad? Estaba bueno el triunfo de algo a sangre como un caballo arriba de una ciudad genérica, como en la que se viene una tormenta… Entonces me dije: “A ver, montemos un superhéroe arriba de ese caballo”, ¡pero no podía ser el Zorro! Así que talibanizamos un poquito la situación. No hay una explicación, pero sí quería hacer algo que te movilizara, imaginando Wish you Were Here, de Pink Floyd, donde había un tipo prendido en fuego”, así describía Cerati la portada. Información que, día a día, actualiza con datos curiosos e históricos sobre la trayectoria de Soda y Gustavo FlacoStereo, conocido como uno de los fanáticos más destacados de legado del músico bonaerense, y apreciado por el círculo íntimo del artista en sus redes sociales.

Con Fuerza natural, Gustavo Cerati hace un homenaje al folclor en su carrera, que alberga un gran concepto de arte y música, con diversas atmósferas que reflejan pop, sus influencias en todos los sentidos, su imaginario y concepto de la vida, sus aventuras en mares psicodélicos, su obsesión con el aquí y el ahora, y la numerología. “Los números no mienten”.

Congelado en un crisol atemporal, como el bicho atrapado en una piedra ámbar con sangre de dinosaurio, la nostalgia de 10 años de ausencia hace que las 13 canciones, más una oculta, y su obra habiten en un eterno loop con mensajes ocultos. “Estoy tratando de que mis discos sean como viajes por lugares diferentes, incluyendo también lugares internos”, decía el cantante a la revista La Mano, en un artículo de la revista Rolling Stone de Argentina.