(Caracas, 02 de noviembre de 2020)-. “El hombre que no percibe el drama de su propio fin no está en la normalidad sino en la patología, y tendría que tenderse en la camilla y dejarse curar”. Una frase del conocido psicoanalista Carl Jung que invita a la introspección, a la internalización de las implicaciones de la muerte, una realidad que forma parte de la cotidianidad de los profesionales de la medicina, quienes dedican su tiempo y energía a preservar la vitalidad de sus pacientes; sin embargo, se sabe muy poco de aquellos en el otro lado, de aquellos cuya profesión médica se centra en quienes ya respiraron por última vez. Este es caso de la medicina forense.

Existe gran variedad de mitos manejados por la creencia popular, mitos como “los forenses solo trabajan en asesinatos” o “visten como lo desean”, opiniones que provienen de los medios visuales de entretenimiento, lo que se puede considerar como “El efecto C.S.I”. La doctora Marbelis Coronel, médico forense de la conocida coloquialmente como La Morgue de Bello Monte, explica que esta disciplina va más allá de los estereotipos con los que suele relacionarse.

De hecho, afirma que lo más difícil del trabajo no son los occisos ni las escenas a las que puede ser expuesta en el mismo: “Para eso nos preparan en los primeros años de la carrera de medicina, además de la inducción psicológica antes de ejercer la profesión forense. El contacto con los familiares es lo más difícil”.

La humanización del trato forense, resalta la Dra. Marbelis, es otro de los aspectos fundamentales de la carrera. Asegura que cada caso recibido es tratado como un paciente con derechos y que desenvolverse en esta disciplina requiere de una posición ética relacionada con principios y valores, en donde se vea al ser humano desde una óptica integral, reconociéndole su condición física, mental y espiritual. Como dijo el poeta Mario Benedetti: “Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida.”