(Caracas, 02 de noviembre de 2020)-. Todos los años, críticos y auto-proclamados expertos, argumentan sobre la vitalidad de un género musical que ha marcado generaciones durante décadas, que a través de sus letras controversiales ha forjado ideologías, que mediante solos de guitarra y batería ha cautivado audiencias en todas partes del globo; un género, que ya siendo parte de la cotidianidad de tantos, dar por terminada su existencia parece inconcebible. ¿Podría ser que ese día ya es una realidad? ¿O será solo una ilusión causada por las tendencias actuales?

Desde el 2017 han salido a la luz variedad de artículos en referencia a la vitalidad del género del rock, artículos que han generado variedad de respuestas tanto positivas como negativas.

Entre los manifestados está el crítico musical Steve Hyden, quien, en su obra literaria “El crepúsculo de los dioses”, explora el estado del Rock en la actualidad, su impacto y las implicaciones de su pérdida. Hyden mantiene que el mismo está concientizando su mortalidad al menos en dos sentidos. Uno, la presencia inexistente entre los artistas más escuchados, un hecho talvez poco relevante, pues, según los datos estadísticos publicados por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), el rock sigue siendo una opción bastante popular; y dos, el hecho de que sus iconos están próximos a su muerte, pues Clapton, Page, Dylan, entre otros; tienen más de 70 años. Lo que genera la interrogante: ¿Qué pasará cuando ya no estén?

Según George Gruhn, especialista en guitarras vintage, una de las razones del aparente desvanecimiento del Rock en nuestras vidas es la posible ausencia de un “guitar hero”, pues hoy en día, la juventud es inspirada por artistas como Taylor Swift o Ed Sheeran, quienes no son considerados “Rockstars” precisamente.