Según Platón la música es el instrumento más potente, porque el ritmo y la armonía encuentran su camino en los rincones más profundos del alma. Para muchos el rock es eso e incluso mucho más y en tiempos de pandemia el refugio de tantos; sin embargo, todos los años, críticos y auto-proclamados expertos, argumentan sobre la fortaleza del mismo, sobre la salud de un género musical que ha marcado generaciones durante décadas, un género que a través de sus letras controversiales ha forjado ideologías, que a través de solos de guitarra y batería ha cautivado audiencias en todas partes del globo, un género que ya siendo parte de la cotidianidad, era considerado como imposible la eventualidad de su partida… ¿Podría ser que ese día ya es una realidad? ¿O será sólo una ilusión causada por las tendencias actuales?

Desde el 2017 han saliendo a la luz variedad de artículos en referencia a la vitalidad del Rock, artículos que han engendrado variedad de respuestas, tanto positivas como negativas.

Entre los manifestados se encuentra el crítico musical Steve Hyden, quien, en su obra literaria “El crepúsculo de los dioses”, explora el estado del Rock en la actualidad, su impacto y las implicaciones de su pérdida. Hyden mantiene que dicha expresión artística está concientizando su mortalidad al menos en dos sentidos. Uno, la presencia inexistente entre los artistas más escuchados, un hecho poco relevante, pues, según los datos estadísticos publicados por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI) el rock sigue siendo una opción bastante popular. Y dos, el hecho de que sus iconos están próximos a su muerte, pues Clapton, Page, Dylan, entre otros; tienen más de 70 años. Lo que genera la interrogante: ¿Qué pasará cuando ya no estén?

Según George Gruhn, especialista en guitarras “vintage”, una de las razones del aparente desvanecimiento del Rock en nuestras vidas es la posible ausencia de un “guitar hero”, pues hoy en día, la juventud es inspirada por artistas como Taylor Swift o Ed Sheeran, quienes no son considerados “Rockstars” precisamente.

“Todo lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerse de más”. Una frase que solía estar relacionada con el rock and roll en los ochenta, una frase que tal vez, en el 2020 ha perdido sentido o se ha desligado de su verdadero origen; no obstante, la filosofía que declama se encuentra lejos del olvido y se muestra presente en varios exponentes venezolanos.

Creado en Cuarentena

La Vida Bohéme

Como solía decir el cantante de Los Destroyers: “El rock nunca duerme, solo se desmaya”, una de las bandas venezolanas que ha recuperado el conocimiento es La Vida Bohème, quienes después de un silencio de tres años, en momentos definidos por el distanciamiento social, regresan con las canciones “Último round” y “Plis, plis, plis”, las cuales, paradójicamente, marcan un comienzo y no un final.

La banda caraqueña, cuyos primeros pasos en tarima se dieron en el año 2006, hoy cuenta con una alineación diferente después de la partida de Rafael Pérez y Daniel de Sousa. Remplazados por el bajista Daniel Briceño y el guitarrista Héctor Tosta, respectivamente.

D’arthenay, vocalista de la agrupación, comentó en el programa de radio Hermanos de la Espuma, que la canción cuyo video fue publicado el 15 de junio, marcaría el inicio de una serie de entregas donde se podría apreciar la nueva faceta de este proyecto musical que cuenta con seguidores en todas partes del mundo.

Viniloversus

Con cinco discos en el mercado y uno más en camino, actualmente en producción, viniloversus se ha convertido en uno de los exponentes más reconocidos del rock venezolano y en estos tiempos de cuarentena se muestran más activos que nunca. Su última producción cuenta con la colaboración del cantante y compositor Simón Grossman además de la participación de Leonardo Jaramillo y Alejandro baptista, ambos integrantes de Okills, ganadores del festival nuevas bandas 2012.

Su nuevo sencillo y videoclip, bajo el título “Canción de amor”, es una propuesta cargada de una expresión emotiva muy distinta a la que sus seguidores están acostumbrados. Está inspirada en la historia real del noviazgo de Rodrigo Gonsalves, cantante de la banda y su esposa. Un single donde predomina el blues y una letra satírica hacia los clichés del romanticismo.

Arawato

Con una publicación anual y sin ninguna presentación en vivo, una agrupación creada sin ninguna pretensión más que la de escapar del formalismo comercial de la industria; Arawato, ha roto todos los esquemas de la misma al haber sido nominados a los Latín Grammy 2019 como mejor álbum y mejor canción de rock.

La banda conformada en el 2014 por Luis Jiménez de los mesoneros, Rodrigo Gonsalves de Viniloversus, y Carlos Imperatori, productor musical; vuelve a sorprender en medio de la catástrofe mundial con el estreno de “Suplentes”, que desde finales de marzo se encuentra en todas las plataformas musicales.

Para muchos músicos, productores y establecimientos, la pandemia es una realidad difícil de enfrentar. En casa muchos sufren las consecuencias de las faltas de ensayos y eventos, como el resto del mundo; sin embargo, la misma le ha brindado la oportunidad a muchas agrupaciones “underground” de mostrar sus propuestas vía redes sociales. Entre ellas se encuentran las bandas: Nexoasis con el sencillo “Anastasia”, Ignición 7 con su EP “Sin control”, Gran Celaje con el sencillo “Instinto animal”, y Omerta con el sencillo “Otra ronda”.

Nadie sabe que ofrece el futuro y mucho menos para un género que es opacado cada vez más por las propuestas más rentables, aquellas relacionadas con el pop, el hip-hop y la música electrónica. Lo que sí es un hecho es que en Venezuela las guitarras y los amplificadores siguen mostrando señales de vida y sus exponentes mantienen que no piensan detenerse.