La gran ambición de Netflix en su paso de la pequeña pantalla a conquistar las salas de cine y los Oscar

Netflix tiene grandes ambiciones y no lo oculta. Mientras que la batalla entre los canales por suscripción stream se hace más dura, la plataforma tiene una verdadera ventaja en su intención de llevar sus películas a la meca del cine y, sobre todo, a la temporada de premios. Analicemos las últimas jugadas del canal y cómo podría afectar tu forma de acudir al cine. O no.

La película Roma (2018) de Alfonso Cuarón fue un éxito y nadie lo duda, pero eso no hizo más sencillas las cosas para Netflix al momento de luchar contra la maquinaria de Hollywood y, sobre todo, el hecho de llevar sus films originales a otros escenarios más allá de su plataforma de origen. Durante los últimos años, el canal por suscripción intentó aumentar no solo su influencia y visibilidad en la temporada de premios, sino, además, utilizar a las salas de cine como un vehículo para la proyección formal de su material cinematográfico de producción original.

La combinación debería conseguir —o esa parece ser la intención— que el canal de suscripción tenga la posibilidad de ser una alternativa real a la forma en que disfrutamos de la experiencia cinematográfica. ¿Lo logrará?

No es tan sencillo. El último enfrentamiento entre Netflix y las salas de cine ocurrió a raíz del cronograma de fechas de estreno de la muy esperada película The Irishman, la producción dirigida por Martin Scorsese y protagonizada por Robert De Niro que será sin duda, el gran plato fuerte del canal este año. Después de todo tipo de negociaciones y reencuentros, Netflix decidió que la película se estrenará en su plataforma apenas un mes después de estar disponibles en los cines, lo acorta de manera sensible el lapso tradicional de noventa días para su llegada a la pantalla chica de canales de suscripción.

¿Cómo de importante es la reducción del lapso? Para Netflix significa que tendrá a su disposición posibles éxitos taquilleros o de crítica durante la cuarta semana de estreno en pantalla grande, con toda seguridad cuando aún la película despierta un considerable interés de público y sin duda taquilla. ¿Usará la plataforma la inclusión de sus películas producidas para cine como una forma de reforzar la popularidad de su plataforma? Puede ser una de las estrategias pero es evidente que el canal de suscripción también intenta convertirse en un vehículo para llevar a su público —sin duda bajo la figura del estreno “exclusivo”— films que puedan formar parte de la temporada de premios. ¿Qué podría ocurrir en caso que alguna de ellas triunfe entre las grandes nominadas? La publicidad expeditiva para Netflix sin duda sería un beneficio añadido que pondría a la empresa en una situación destacada que el resto de sus competencias en el mundo stream aún no puede emular.

Tras el debate sobre The Irishman —que llegará al cine solo a salas independientes el 1 de noviembre y al catálogo de Netflix el 27 del mismo mes— el canal tiene programado llenar las marquesinas con al menos tres películas hasta final de año. La siguiente en lista será Marriage Story de Noah Baumbach y protagonizada por Adam Driver. Con un perfil menos espectacular que la película de Scorsese, también aspira a recorrer las salas de cine y llegar al catálogo de la plataforma en menos de dos meses, lo que le aseguraría, además, aprovechar y capitalizar la publicidad expeditiva de la llegada a los cines de Star Wars: Rise of the Skywalker de J. J. Abrams, también protagonizada por Driver. Además, es casi seguro que la película sea parte de la temporada de premios, por lo que su paso por la pantalla grande es además de un requisito, una estrategia bien pensada de la decana de las plataformas stream.

El juego de Netflix contra —o al margen— de Hollywood parece ser claro y se basa en lograr que la audiencia pueda disfrutar de estrenos con altas probabilidades de engrosar lo mejor del cine, a través de su plataforma. Hacerlo, además, asegurándose que los suscriptores estén conscientes de la ventaja añadida de disfrutar de cine de calidad mucho antes que los canales por cable o incluso, sus versiones en Blu Ray. Con una mayor dependencia de su material original y en mitad de la guerra de los canales streaming —sobre todo, contra Disney+, que absorbió buena parte de sus series emblemáticas— Netflix intenta encontrar la forma de continuar siendo una opción rentable, pero, sobre todo, una que pueda competir a un nivel distinto al de otras canales con características parecidas.

El caso de The Irishman

Sin duda, la película de Scorsese es la apuesta más alta de Netflix en un año en el que las candidaturas del Oscar comenzarán a evaluarse temprano con la presencia de The Joker de Todd Phillips en el Festival de Venecia. Basada en el libro I Heard You Paint Houses de Charles Brandt, The Irishman retrata la vida del Gángster estadounidense Frank Sheeran a través de tres décadas. Dirigida por el célebre Martin Scorsese, el film tiene un reparto multiestelar que incluye a Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci y cuenta con todas las papeletas para convertirse en uno de los grandes eventos de la temporada previa a los Oscar.

Para Netflix se trata de la oportunidad dorada de repetir el éxito de la Roma de Cuarón pero a un estrato mucho elaboradoThe Irishman es algo más que una película independiente: es el regreso de Scorsese al género que hizo famoso, además de reunir a varios de sus actores favoritos. Como evento cinematográfico, se trata de un hito que puede brindar a Netflix la tan anhelada estatuilla a la mejor película. Y el canal stream lo sabe.

El film atravesó por todo tipo de inconvenientes antes de llegar a la gran pantalla: sus derechos estaban en manos de Paramount Pictures, que abandonó el proyecto debido a problemas de presupuesto. Netflix invirtió al menos 100 millones de dólares para culminar su producción. Para cuando la envergadura del film comenzó a ser el rumor más frecuente en círculos especializados, fue evidente que el gigante del streaming había encontrado el vehículo apropiado para apuntar directamente a la noche de los Oscar.

De inmediato, hubo una considerable controversia por el hecho que Netflix manejara los derechos de distribución y proyección, a los que el actor Robert De Niro salió al paso en unos bien medidos comentarios a Deadline: “Creo que es algo bueno, porque necesitamos el dinero para hacerlo bien y simplemente no era financiable de otra manera, no al menos de la manera tradicional que se venía haciendo en el mundo del cine hasta no hace mucho, si se quiere poner así”.

Las declaraciones del actor dejan en claro que Netflix se está convirtiendo en el lugar idóneo para reflotar guiones que de otra forma no llegarían a ver la luz. Con un tiempo de filmación más largo de lo habitual —comenzó el 29 de agosto de 2017 en la Orchard Street de Manhattan y finalizó el 5 de marzo de 2018— el presupuesto de la película aumentó de manera exponencial, algo que Netflix afrontó haciendo hincapié en todo tipo de medios especializados sobre su calidad y su con toda seguridad, repercusión como obra única. De modo que para el canal de suscripción, no solo se trata de una inversión redituable, sino también de una apuesta segura de cara a una nueva dimensión de su apuesta cinematográfica.

El límite es el cielo

De acuerdo a un artículo de los Los Angeles Time publicado el año pasado, Netflix negoció para adquirir el complejo de salas de cine de la cadena Landmark Theatres. Pero el precio de compra fue tan exorbitante que la oferta no llegó a concretarse. Pero el mero hecho de que el canal intentara un dar paso semejante dejan claros sus movimientos estratégicos para convertirse en algo más que una plataforma de suscripción.

Después del enfrentamiento entre Cannes y Netflix en el 2018 por la posibilidad del canal de optar a concurso en el certamen, quedó claro que, para la plataforma, la necesidad crear un entorno controlado en la cual proyectar sus películas y cumplir con el requisito de la llegada al cine con la intención de formar parte de la temporada de premios, es una prioridad. Y sin duda, las maniobras que ahora mismo está llevando a cabo, dejan muy claro que si bien el dilema de la llegada a la sala de sus películas sigue sin resolverse, para Netflix el objetivo es ahora convertir su plataforma en una manera dinámica y exclusiva de disfrutar de estrenos multipremiados. ¿Podría haber la posibilidad de una película premiada por la academia como mejor película del año que esté en el catálogo Netflix para la noche en que su director levante la estatuilla? Esa parece ser la intención del canal y cada año, la posibilidad que algo semejante suceda es más alta.

Por lo pronto, el cronograma de estrenos de Netflix es cada vez más interesante: el 7 de septiembre llegará a los cines The Laundromat de Steven Soderbergh y el 18 de octubre al catálogo del canal. Casi un mes después, la esperada The King (dirigida por David Michôdt y con Timothée Chalamet en el papel principal) el 11 de octubre. Además de las ya mencionadas The Irishman y Marriage Story, las cuales podrían perfilarse también como material de Oscar. ¿Conseguirá Netflix el triunfo esta vez?

Con información de Hipertextual