Willian José lleva a la Real Sociedad a los dieciseisavos de final de la Europa League. Un gol del delantero brasileño en el tiempo de descuento, cuando todo parecía abocado a su injusto adiós en Europa, sirve para clasificar ‘in extremis’ al equipo donostiarra para la siguiente ronda continental. Con todo merecimiento. Porque una vez más la Real no podía haber hecho más para marcar aunque fue un gol. Pero tuvo que esperar al final, sobre la bocina, cuando se mascaba la tragedia. Un gol que será recordado durante mucho tiempo. Por el momento, el escenario y el rival. La Real sigue viva en Europa con toda la justicia del mundo.

El partido ya agonizaba. Estaba en el tiempo de descuento. La Real había fallado lo que no se puede perdonar nunca. Y el Nápoles había aprovechado la que había tenido, penalizando de forma cruel el único fallo defensivo de los donostiarras. Y entonces apareció Willian José para fusilar la portería de Ospina. La pegó con toda su fuerza, fue impulsada por toda Gipuzkoa, que no se podía creer como esta Real que tan bien había jugado en la fase de grupos se iba a quedar fuera de Europa a las primeras de cambio. Mikel Merino cede a Barrenetxea y el donostiarra centra al punto de penalti, la defensa del Nápoles no acierta a despejar la pelota que se le queda muerta votando al brasileño. Esta vez no podía fallar. Otra vez no, por favor. Y Willian José no se lo pensó, solo le pegó al balón con semejante violencia que casi mete en la portería a Ospina y todo. Un gol redentor. ¿Quien se acuerda ahora de su episodio en el mercado de invierno cuando se quiso ir al Tottenham?

El fútbol era justo con los méritos de la Real. Había hecho un partido sobresaliente en un escenario gigante, donde otros se hacen pequeños, la Real se hizo grande. Tenía todo en contra, bajas importantes, la extramotivacion del rival, y encima un gol en contra a la media hora de juego en el único tiro entre los tees palos del Nápoles. Un golazo de Zielinski, eso sí. Y mientras Portu falla casi a puerta vacía. Merino rozaba el larguero. Willian José no llegaba a un pase de la muerte. La Real se dejaba el alma para buscar el empate Salvador.

En Croacia encima el AZ Alkmaar empataba el gol inicial del Rijeka. Todo estaba en contra. Pero la Real perseveraba e insistía. Y merecía tener algo de fortuna. Pero hay que buscarla. Y apareció Willian José. Cuando el partido agonizaba, cuando las fuerzas casi no existían, cuando la fe escaseaba. El brasileño se hizo grande y metió a la Real en el sorteo del lunes de la Europa League. Justicia poética para el equipo que más juego ha dado en la fase de grupos. Y cuánto más se sufre, mejor sabe. La Real sigue en Europa. Como Segundo de grupo. Luego el Rijeka tambien remontó al AZ. Al final todo volvió a su ser. Pero durante casi toda la tarde estuvo fuera. Pero hasta el final hay que creer. Y ahora el sueño sigue vivo. Willian José tiene la culpa.

Con información de AS