Ha puesto la directa y ya no parece haber quién le pare. El Chelsea de Frank Lampard, alcanzado ya el equilibrio atrás, ha conseguido engrasar todas las piezas nuevas del ataque y ya cuenta sus partidos por goleadas. Diez goles a favor y cero en contra en los tres últimos partidos inflaman las ilusiones en Stamford Bridge, donde ya se ven líderes en solitario en el grupo de la Champions tras la victoria por 3-0 ante el Rennes.

El positivo en coronavirus de Havertz no distrajo, por suerte, al resto de sus compañeros, y el Chelsea siguió mostrando esa superioridad que se le está viendo durante los últimos partidos. Una de las muchas grandes noticias de estos blues es, sin duda, el buen momento de Timo Werner, que está demostrando que vale cada euro que se pagó por él. El alemán se fabricó la jugada del primer penalti, una pena máxima que convirtió él mismo a pesar de que Gomis llegó a rozarla con la punta de los dedos.

Aprovecharía el ex del Leipzig, también desde los once metros, una jugada cargada de polémico que sirvió para matar definitivamente al Rennes. Un disparo de Abraham que rebotó en la pierna de Dalbert antes de golpear en su brazo terminó con el mediocentro del equipo francés expulsado por doble amarilla y con los suyos dos goles por debajo en el marcador cuando aún no se había llegado ni siquiera al descanso.

Con sus rivales vendidos, los blues remataron la faena por medio de Abraham, que aprovechó un buen centro lateral de James para incrementar aún más la ventaja y la escapada del Chelsea, que ya lidera con comodidad el grupo tras la derrota del Sevilla.

Con información de AS