La victoria de Joan Mir (Suzuki GSX RR) en el Gran Premio de Europa de MotoGP disputado en el circuito “Ricardo Tormo” de Cheste ha supuesto o mejor dicho ha puesto sobre la mesa las verdaderas y reales opciones del piloto de Palma de Mallorca de ser el campeón del mundo de 2020.

No solo su regularidad a lo largo de la temporada, con siete podios hasta la fecha, es el mejor argumento del líder del campeonato del mundo de MotoGP, ya que ahora a todo ello Joan Mir puede unir el hecho de haber conseguido su primera victoria en la categoría reina del motociclismo mundial y, además, lo hizo con planificación, estrategia, y autoridad frente a todos sus rivales.

Y la victoria quizás llegó cuando menos se esperaba pues el primer fin de semana en Valencia resultó complicado para todos los pilotos por las adversas condiciones climatológicas, con los dos primeros días bañados en la lluvia y la incertidumbre que en algunos momentos generó que ésta no cayese y el asfalto comenzase a secarse, las condiciones que más odian casi todos los pilotos.

Sólo hubo unos entrenamientos en seco, los libres del domingo, los que casi todos los pilotos utilizan para terminar de comprobar todo y elegir los neumáticos de carrera, pero en los que en esta ocasión se debieron de esforzar todos para conseguir una buena y rápida puesta a punto para seco al no haber rodado antes ni un solo minuto, prácticamente, en seco.

Y ahí los pilotos de Ducati y KTM parecían tener ventaja por las pruebas que hicieron sus probadores anteriormente, aunque como luego se puedo comprobar las condiciones de las pruebas y las del Gran Premio de Europa no eran las mismas y todos los datos resultaron inútiles, como luego se pudo comprobar en pista.

Joan Mir supo plantear una muy buena estrategia, para satisfacción de todos los integrantes del equipo Suzuki, pues desde las primeras vueltas todo presagió que habría una cerrada lucha entre sus dos pilotos y el líder de KTM, el también español Pol Espargaró, que fue el primero en asumir el rol de líder, aunque le duró poco esa faceta al de Granollers, que sabía que no podría aguantar el ataque de sus rivales, pero se mantuvo tras su estela para esperar un error de sus rivales que no se produjo.

Y llegados a este punto nadie puede discutir que el líder del mundial era merecedor de conseguir una victoria para engalanar su trayectoria a lo largo de la temporada, pero no es menos cierto que Pol Espargaró es otro de los pilotos que debiera cerrar su periplo profesional con KTM, antes de convertirse en compañero de equipo en Repsol Honda de Marc Márquez, con una victoria que, por unos u otros motivos, se le han ido negando, y eso que en más de una ocasión ha sido merecedor de ella.

Sólo quedan dos grandes premios por disputarse pero Joan Mir va a disponer de su “primera bola de partido” el próximo fin de semana, en el que el francés Fabio Quartararo (Yamaha YZR M 1) y su compañero de equipo Alex Rins, están obligados a acabar por delante de él si quieren retrasar hasta la última cita de Portimao, en Portugal, la proclamación del campeón.

El reto es harto complicado pues Joan Mir ha logrado acabar en el podio en siete de las nueve últimas carreras, unos resultados que, de repetirse en la segunda cita de Valencia, el Gran Premio de la Comunidad Valenciana, nuevamente en el circuito “Ricardo Tormo” de Cheste, le darían matemáticamente el título mundial en la temporada más extraña y complicada de toda la historia del campeonato del mundo de motociclismo. / EFE

Con información de Meridiano