Los Bills ganaron ante los 49ers en el partido de lunes por la noche, y aunque pudiera parecer trivial, en realidad es un asunto histórico para ellos, ya que es la primera victoria para Buffalo en MNF desde 1999.

20 años de sequía para los Bills

La última vez que Buffalo había ganado un encuentro de lunes por la noche fue en la semana 4 de la Temporada NFL 1999, cuando derrotaron 23-18 a los Dolphins. Doug Flutie era el QB de los Bills y en ese juego Miami entregó tres balones que terminaron siendo cruciales en la derrota.

Después de eso, habían sido puras malas experiencias.

Desde ese encuentro los Bills están 0-8 en partidos de MNF, y han visto de todo. Desde ser apaleados 44-20 por los Colts en la Temporada NFL 2000 a perder tres encuentros por una diferencia total de cuatro puntos, los aficionados en Buffalo lo han experimentado todo.

Aunque, se podría decir, no lo vivieron todo. El común denominador en todos esos juegos fue que los Bills no lograron rebasar la barrera de los 27 puntos. Eso no pasó el día de hoy, y la razón es simple: este año Buffalo tiene un QB franquicia en Josh Allen, y eso hace toda la diferencia para este equipo.

Josh Allen tuvo un partido sumamente destacado ante los 49ers, haciendo algo de historia en el proceso.

Poco a poco Allen se ha ido estableciendo como el sucesor de Jim Kelly, ese QB que tanto habían buscado en Buffalo y que no habían logrado encontrar. Allen ya los ha vuelto un equipo competitivo, y ahora logró romper algo de la historia negativa de los últimos años.

Lógicamente la llegada de Stefon Diggs ha sido muy importante para el desarrollo de Allen, y parece que esa química se sigue desarrollando, así que ambos tienen un futuro muy prometedor en Buffalo. Para acabar de redondear las cosas, la defensiva de los Bills está haciendo su parte, y lo pudimos ver este lunes, generando intercambios de balón y controlando a la ofensiva de San Francisco.

Desde el offseason se hablaba de Buffalo como un equipo que tenían mucho potencial, y parece que lo están aprovechando. Si a eso le añadimos que están venciendo a sus demonios internos, entonces la conclusión es simple: hoy fue una gran victoria, pero el futuro en Buffalo es mucho más prometedor.

Con información de Primero y Diez,