Marc-Andre Ter Stegen, operado del tendón rotuliano de la rodilla derecha el 18 de agosto, apunta a ser la principal novedad del Barcelona este miércoles ante el Dynamo Kiev, en una noche que sin ser definitiva sí puede ser trascendental para el equipo azulgrana en su búsqueda de los octavos de final de la Champions League.

El portero alemán fue la gran novedad en la convocatoria que facilitó Ronald Koeman tras el último entrenamiento, una lista con 21 futbolista en la que no entraron los lesionados Philippe CoutinhoRonald Araújo y Samuel Umtiti y de la que destaca tanto el retorno de Riqui Puig como de la presencia de solamente dos centrales, Gerard Piqué y Clement Lenglet.

Ausente en los primeros ocho encuentros oficiales de la temporada, Ter Stegen podría regresar a una titularidad que ocupó Neto, quien encajó siete goles y aunque, en palabras del entrenador holandés, cumplió a satisfacción lo esperado, está llamado a ceder el puesto al germano. Muy probablemente esta misma noche o el sábado frente al Real Betis a más tardar.

Una victoria, la tercera en tres jornadas, dispararía a los de Koeman hasta los nueve puntos y les dejaría en puertas de superar, por 17ª temporada consecutiva, la fase de grupos de un torneo en el que ya se ha convertido en el equipo local más fiable (enlaza 37 partidos sin conocer la derrota en el Camp Nou con 33 triunfos y 4 empates), aunque arrastre la decepción de no conquistar el título desde 2015, acumulando decepciones sonadas año tras año y con la humillación de Lisboa todavía muy fresca en la memoria.

Equipo en construcción, hecho constatado por un Koeman que no se cansa de pedir “tiempo” para hacer valer sus ideas en la plantilla, alrededor del Barcelona se sabe que la paciencia no es una palabra popular en el Camp Nou, menos aún tratándose de la Champions y las palabras del entrenador del Dynamo, Mircea Lucescu, respecto a que el conjunto español “no tiene nivel para ganar el título” no dejan de ser una sentencia reconocida en voz baja.

El Barça debe crecer, necesita asentarse tanto a través del marcador como del juego. Mejorar sus prestaciones de cara al gol ofreciendo más la imagen vista en Turín frente a la Juventus que la decepcionante primera mitad de Vitoria ante el Alavés, que acabó provocando que el conjunto de Ronald Koeman haya protagonizado el peor arranque liguero en 18 años.

 

SUPERIORIDAD

Enfrentado a un rival que visitó por última vez el Camp Nou en septiembre de 2009 (2-0) y del que se mantienen en el recuerdo dos duelos especiales por su significado en aquel momento (el 4-1 de la remontada del Dream Team en 1993 y el 0-4 a lomos de Shevchenko en 1997), el papel de favorito es indiscutible para el Barcelona, atendiendo a que si afronta el encuentro con la novedad feliz de Ter Stegen, en la otra acera los ucranianos acuden afectados de manera indiscutible por un coronavirus que deja a Lucescu con apenas 13 jugadores de su primera plantilla disponibles.

A los tres futbolistas que ya estaban en cuarentena (Buschan, Mykolenko y Boyko) por dar positivo, el domingo se añadieron otros seis jugadores (Tsitaishvili, Garmash, Duelund, Karavaev, Belutse y Shaparenko) que no pudieron desplazarse a Barcelona por culpa del virus, a los que se deben sumar los lesionados Burda y Kostevych.

El Barça, por contra, mantiene en la enfermería a Coutinho, Araujo y Umtiti. Preocupante el asunto en cuanto a una defensa en la que Koeman solo contará con dos centrales (Piqué y Lenglet), el plano general es, sin duda, mucho más optimista en clave azulgrana, por más que el entrenador, en la víspera, ya avisó que el Shakhtar Donetsk viajó a Madrid hace dos semanas tan perjudicado como el Dynamo por el coronavirus… Y fue capaz de vencer a un Real Madrid sin capacidad de respuesta.

Favorito pero sin confianzas extras, el Barça quiere mantener el paso firme en Europa. Y dar a entender que puede no ser candidato principal al título pero que, por supuesto, debe ser un equipo a tener en cuenta. Como marca su historia.

Con información de ESPN