El último partido del año de la Vinotinto contra Japón, en el que se impuso 4-1 con un soberbio primer tiempo en Suita, envió un mensaje claro sobre el plan de vuelo del técnico Rafael Dudamel para la venidera eliminatoria suramericana rumbo al Mundial de Catar 2022. El yaracuyano se mantendrá fiel al fútbol relámpago que ha venido practicando desde la Copa América de Brasil.

Presión alta para recuperar en cancha contrario, repliegue medio cuando el balón supera esa primera línea defensiva, y salidas veloces en las transiciones defensa-ataque, bien con el pase profundo del arquero en busca de Salomón Rondón o bien mediante la ampliación por los costados para que los extremos cabalguen y abran la cancha por las bandas. Esas han sido las señas de indentidad de esta Vinotinto de Dudamel.

Pero ante Japón, Dudamel mostró las variantes en la mitad del campo que se le venían exigiendo. La presencia de Yeferson Soteldo con libertad para atacar por fuera, gambetear, dar pausa. y tirar paredes para derrumbar a la defensa rival con su ingenio, añadió más creatividad al ataque.

Con su drible generó el primer gol y se asoció con Darwin Machís para anotar un cuarto gol con una técnica exquisita para controlar el balón y rematar en una fracción de segundo. El más beneficiado por esta propuesta no es otro que Salomón Rondón, como lo certificó con el triplete. El primer centro de Soteldo a la cabeza del Gladiador de Catia para anotar el primer gol selló la eficacia de esta nueva sociedad ofensiva que Dudamel surgió en la tierra del Sol Naciente y nada debe oscurecer.

 

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