Do Dragão reunió a dos equipos que acabaron satisfechos con el empate. Ni mucho menos fue una firma premeditada porque el City se fue a por el Porto, de principio a fin, ambicioso pero sin suerte en un segundo tiempo en el que tuvo ocasiones de todos los colores. Falló bajo palos, le anularon un tanto a Gabriel Jesus por un fuera de juego milimétrico y mereció más, pero se fue tan contento como su rival, que alcanza los octavos de final de la Champions junto al City (0-0).

Ya clasificado, el empate le iba de lujo al City para confirmarse como primero de grupo. Aunque no viajó a tierras portuguesas a jugar de manera contemplativa, apoderado de un encuentro en el que acorraló al Porto. Siempre a través del pase, argumento que nunca falla cuando se junta el talento de Bernardo Silva, Foden, Ferran Torres y Sterling. Futbolistas a los que, sin embargo, siempre les falta un punto de acierto, desdichados en una temporada que ha arrancado con poca concreción.

Como el punto dejaba conforme al Porto, el cuadro de Conceição no ofreció señales de prisa en el primer tiempo. Apenas se atrevió a correr alguna vez hacia Ederson, algo despistado. El meta hizo alguna de las suyas, autor de una jugada fronteriza en la que se reclamó penalti. Kuipers no quiso atender a ninguna queja. Pobre balance de un equipo más pendiente de controlar a un City que se sintió cómodo y que fue capaz de cortarle las alas a su rival durante muchos minutos.

Buena parte de culpa la tuvo Fernandinho, socio de Rodri, que agradece tener de vez en cuando a alguien a su lado. El City encontró el equilibrio con el brasileño y a partir de esa premisa se acercó al arco de Marchesin, vencido tras un remate de Sterling que Sanusi sacó bajo palos. No computó muchas ocasiones el cuadro de Guardiola, que achuchó sin encontrar el gol. A veces por culpa de intentar meterse hasta la cocina, una herencia de la que no es sencillo desprenderse.

El City perdió fuelle en el segundo tiempo, pero otra vez fue preso de sus propios errores. Sterling y Ferran Torres tuvieron el 0-1 en sus botas, ambos sin suerte. El colmo de los despropósitos llegó en una jugada en la que Rúben Dias no acertó a barrer un balón a la red. Tan solo era cuestión de acompañarla, pero misteriosamente ejerció como si fuera el mejor zaguero del Porto. Ni siquiera le sirvió el tanto de Gabriel Jesus, anulado por fuera de juego de Rodri. No hubo manera, pero Porto y City se fueron felices y clasificados.

Con información de Mundo Deportivo