Debido a la clase de Kobe Bryant, pronto se comprobó que ninguno mejor que él se adaptaba al título oficioso de sucesor del más grande de todos los tiempos, Michael Jordan. Por su físico, su estilo de juego y su propio empeño por imitarle, Bryant llenó en parte el hueco que dejó ‘Air’ en el baloncesto mundial.

Sus movimientos al poste, su tiro en suspensión, esos lanzamientos a la media vuelta, la extraordinaria competitividad y hasta la forma en la que sacaba la lengua era de un parecido asombroso entre ambos jugadores. Kobe veía a Michael y su único deseo era parecerse a él, convertirse en el mejor jugador del mundo.

Logró tres anillos como escudero de Shaquille O’Neal cuando el pívot dominaba las pinturas de la NBA a su antojo, y ya como primer espada del equipo angelino logró dos anillos más tras la llegada al equipo de Pau Gasol, siempre dirigido por Phil Jackson.

En total, 20 temporadas en la NBA, todas en los Lakers logró 5 anillos, 2 veces MVP de las finales, una vez MVP de la liga, 18 veces All Star, 4 veces MVP del All Star, 11 veces en el equipo ideal de la NBA, dos veces máximo anotador y campeón del concurso de mates.

 

 

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