Señor comisionado…: Mi nombre es Bill Klem y fui umpire de la Liga Nacional entre 1905 y 1940. Creo que hice un buen trabajo, porque fui el primero de esta profesión en ser elevado al Hall de la Fama de Cooperstown, en 1953, vía Comité de Veteranos.

Como podrá imaginar, no simpatizo ni un poquito así con sus andanzas alrededor del beisbol, con ansias de acabarlo. Y ninguno de los compañeros umpires en este Más Acá, igual que tampoco los reales amigos del beisbol, están de su parte.

También lo adversan, por supuesto, los umpires activos. Pero ellos, que aceptan sus locuras a regaña dientes y en privado, no dicen nada, no protestan como quisieran, porque saben que Ud. sería capaz de despedirlos a todos y encargarse Ud. mismo y sus socios de la televisión de salir al terreno vestidos de negro.

Nosotros no somos tan malos en nuestra profesión como desea presentarnos. Oímos los abucheos, las pitas y otros tipos de protestas con humildad y entereza. Y aceptamos que de nosotros esperan todos que seamos perfectos el día inaugural de la temporada y que mejoremos después juego tras juego.

Siempre hemos sido respetados y respaldados por los comisionados y los propietarios de equipos, hasta la llegada de Ud. y la aparición de sus cómplices televisivos.

Nuestras equivocaciones fueron siempre aceptadas como parte de lo muy humano que es el juego de pelota. Y hasta Ángel Hernández, ningún umpire fue considerado inepto.

Por eso creo que mantienen a Hernández activo para propaganda como lo negativo de nuestro grupo..

Su seguro servidor, Bill Klem.

 

 

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