El Atlético se estrelló contra Guilherme, el portero del Lokomotiv, cuya gran actuación evitó un triunfo del conjunto rojiblanco en Moscú. Lo mereció el Atlético, que atacó y atacó, tuvo ocasiones en el primer y segundo tiempo, pero sólo pudo marcar gracasi a un tempranero gol de Giménez. El punto es bueno, pero los futbolistas del Cholo lamentarán no haber estado más precisos a la hora del remate.

El Atlético puso un once muy ofensivo. Simeone juntó a Luis Suárez, João Félix, Correa y Marcos Llorente, más Sául y Herrera en el eje del equipo. Mucho talento para un partido en el que el Atlético salió desde el inicio por el triunfo. El equipo rojiblanco va poco a poco mostrando otro perfil, con futbolistas muy bien dotados técnicamente y que intentan jugar un buen fútbol. Cuando uno intuye que el partido se va a jugar casi en su totalidad en campo contrario, lo mejor es sacar a jugadores que pueden desequilibrar a base de calidad. Se puede lograr o no, pero las intenciones cuentan.

El primer tiempo fue del Atlético, quien se encontró con el hándicap del penalti en contra por manos de Herrera. Fue el único lunar de un equipo que se mostró muy superior a su rival. Marcó un gol por medio de Giménez y pudo marcharse al descanso con algún tanto más. Luis Suárez intentó moverse arriba y asociarse con los jugadores que llegaban desde la segunda línea, bien João Félix, Correa o Llorente. Da gusto ver al portugués intentar una y otra vez hacer algo diferente, realizar paredes en la frontal del área para penetrar ante defensas tan pobladas como la del Lokomotiv. El Atlético metió al conjunto ruso en su área, aunque le faltó resolver. Oblak no tuvo que intervenir más allá de la jugada del penalti.

Tras el descanso la tónica no cambió. Entró Koke, cada vez mejor y más entonado, por Saúl, quien retornó después de haberse perdido tres partidos ligueros y los dos de Champions. El Atlético siguió insistiendo. Por la izquierda con Lodi y João Félix; por la derecha, con Trippier y Correa. Siempre con el jugador portugués como jefe de las operaciones ofensivas.

João Félix se inventó una jugada mágica, con tres recortes, para que rematara Luis Suárez en posición complicada y parara el cancerbero del Lokomotiv; se sacó un tiro que se colaba por la escuadra y que sacó a córner Guilherme; y un remate de cabeza que de nuevo el portero rival mandó a saque de esquina. Incluso Koke lanzó al larguero con posterior remate a gol de Suárez anulado por fuera de juego. Parece que de una vez por todas se han acabado los partidos aburridos del Atlético, esas tardes o noches donde apenas pasaba nada. Ahora los jugadores disfrutan jugando, se les ve sueltos a la hora de tocar, de ofrecerse, de asociarse…

La avalancha rojiblanca sobre el área del conjunto ruso se tomó un respiro, lo que aprovechó el Lokomotiv para intentar darle algún susto a Oblak. Pero el Atlético volvió a la carga en la recta final del mismo. Tuvo el inconveniente de la lesión de Vitolo, quien había entrado como refresco. No tiene suerte el canario, quien lamentó el nuevo percance que ha sufrido.

El Lokomotiv se encerró, aguantó como pudo los arreones rojiblancos, consciente de que entre su portero y la poco eficacia del Atlético, se llevó un punto que no mereció.

Con información de AS