El fútbol y sus clubes no escapan de aquella máxima de vida, en la que el destino pone en frente situaciones para que las decisiones puntuales, marquen el futuro y el presente; para bien o para mal.

El FC Barcelona en 2021 tendrá que pasar por este trance, que, sin duda alguna, no es uno más para la entidad culé. A mediados del próximo año, el Barca tiene que encarar en las elecciones a la presidencia del equipo, dos modelos, dos caminos, que una vez más se ven enfrentados: el cruyffismo y el anticruyffismo.

Para algunos, ajenos a un sentimiento blaugrana, pudiera tratarse de una elección más en un grande del balompié europeo, pero para los que hemos crecido disfrutando de recitales futbolísticos y un modelo exitoso, se trata de la oportunidad de salvar un barco que no viene bien.

Hoy, creo yo, cuando noticias abundan, entre ellas la posible salida de otra apuesta del club como Arthur Melo, el mensaje debe ser enviado a dos personajes con la misión de echar mano en esta tarea: Victor Font y Joan Laporta. ¿Por qué a ellos dos el mensaje? Porque son los que abiertamente han expresado su intención de presentarse en las elecciones del club para reconducir el mal camino con ideas bien fundamentadas.

Uno (Laporta) con antecedentes que fungen como su principal carta de presentación, luego de haber tendido el puente de oro en la era gloriosa de Pep Guardiola; y el otro (Font) porque enarbola los postulados necesarios del modelo barcelonista que hoy estamos perdiendo. Ahora bien, ambos izan la bandera cruyffista, eso está claro y es una gran noticia. Sin embargo, no todo puede ser color de rosa porque al frente hay un adversario que también juega y no precisamente a favor del club.

El enemigo a vencer

El rosellismo o Bartonismo, como prefieran llamarlo, es un mal para el equipo, incuestionablemente. Ellos se han encargado de desviar los valores con los que el Barsa se hizo fuerte en la esféra del fútbol mundial.

Sus gestiones tienen tantos elementos negativos que parecería sencillo ir a la contieda electoral contra ellos, pero pensar así, sin hacer la tarea en el mensaje, sería el primer hándicap para los que apostamos al regreso del simbolo cruyffista. Ellos no están ideando un Barcelona que sea sostenible en el tiempo ni con una identidad en el campo reconocible, porque lo que se ve hoy es la apuesta al resultadismo engañoso con algún trofeo ganado a los bandazos, sin contemplar que las formas bien ejecutadas son el aliciente más cercano al éxito.

Son un peligro porque cuentan con el mensaje manipulador de: “lo que importa es ganar, sea como sea”, sin agregar que sin plan, la victoria se vuelve una quimera; ejemplo el actual Milán o los años de fracasos del Manchester United, equipos que soltaron sus raíces y vienen padeciendo aquella decisión garrafal, con trofeos en sus vitrinas y poquito más en el presente.

El anticruyffismo tendrá su candidado y ese seguirá apostando a que el club dilapide el recurso enorme de una gran cantera, mientras revienta las arcas de la entidad con fichajes improvisados o llenos de caprichos, para que los técnicos sean auténticas figuras decorativas en la planificacion deportiva.

¿Y si se unen por el bien del Barca?

Insisto en que la elección de 2021 no se trata de una más. Tiene un contexto importantísimo: seguir en las improvisaciones o encarrilar el tren de la fichadera sin sentido alguno. Por ello, con todo el respeto del mundo, sugiero que Font y Laporta entiendan el peso que hoy tienen sobre sí y la tarea que encomendamos los preocupados por la actualidad culé.

Es momento que ambos sopesen esta recomendación, que sé que muchos barcelonistas desean: que trabajen juntos por derrotar a los enemigos del club. Es un peligro que dos visiones parecidas vayan a la batalla electoral no entendiendo lo que está en juego en esta oportunidad.

Lo ideal sería que ambas figuras unan esfuerzos para no dividir la decisión de los socios y que emerjan en unidad por el bien del club. Laporta en su momento ya dio muestras de una gran gestión y Font lleva años moldeando su proyecto, entonces la pregunta, ¿por qué está vez no generan una coalición que haga infranqueable la victoria?

Bien sea Laporta como presidente y Font como segundo al mando; o viceversa, garantizaría muchísimos años de recuperación y de tranquilidad a los que amamos ver jugar y hacer bien las cosas al Barca. Ahora, el timón queda en sus manos, porque aún se puede volver al camino correcto.